Fox Stinger: GÉNESIS 1.0
Capítulo 13: La Organización
es destruida. Rumbo a Villa Europa.
Stinger alertó a Juan Pedro de los
planes de Mister Lobo. Escuálido llegó al comedor donde amenazó
con eliminar a un inocente si no le decían dónde estaba La Biblia
Oscura. Ely se enfrentó a él, siendo cruelmente derrotada. Escuálido
se fue, orden dada telepáticamente por El Doctor y que Stinger oyó.
En medio del pasillo, el enemigo encontró a Felipe, que llevaba la Biblia,
junto a José, quien más tarde huyó. Felipe muere y Juan Pedro
luchó contra él sin lograr nada. Luego atacó Amigo quien sí
logró noquearle. No obstante, todo era una trampa. Amigo tomó la Biblia
que, poco después se la dio a Escuálido y éste, en recompensa,
le engulló. Stinger intentó golpearle pero él no tenía
nada que hacer. Finalmente Escuálido le clavó su afilada uña
en el corazón. Mientras se iba, La Biblia Oscura empezó a emitir una
gran luz, en donde se vio un símbolo. De improviso, Stinger resurgió
como si nada y cambiado. Cuando se dirigió a Escuálido, todo se convirtió
en un resplandor. Escuálido se evaporó y La Biblia Oscura desapareció.
Algunos meses más tarde, Stinger despertó y Ely le confesó
cosas sobre ella y sobre las maquinaciones de El Doctor. Ahora le tocaba el turno
a Juan Pedro.
-Te lo contaré pero no le cuentes
a Ely. Aunque esté con nosotros no me fío de ella.
-Es buena chica.
-Ya. Bueno, como te dije somos una sección
secreta llamada La Organización y nuestro objetivo es la eliminación
de Genéticos. Mas ha surgido otra misión muy importante: debemos encontrar
a una persona llamada, según El Anciano, El Principio. Al parecer
esa persona traerá el equilibrio y la paz de este mundo.
-¿Qué sabes sobre ese Doctor?
-¿El Doctor? Poca cosa aunque he oído
muchas, como que apareció de repente. Un día, no sé cómo,
obtuvo en sus manos La Biblia Oscura y un poder le fue revelado, volviéndose
loco. Dicen que fue increíble por que pudo leer la Biblia y sólo puede
leerla aquél que despertará, El Principio y también
el temido Génesis. Si éste despierta traerá el caos
y dicen que fundirá los mundos, pero no me preguntes qué mundos por
que es algo que no comprendo. Es posible que sea una leyenda.
-¿Y qué hay de La Biblia de
La Luz?
-¿La Biblia de La Luz? Jamás
he escuchado hablar de ella. Tal parece que tú sabes más que yo. ¿Qué
sabes de eso?
-Casi nada. El Doctor pretende fusionar las
Biblias para despertar a El Génesis.
-Ya entiendo.Tal vez él tenga la otra,
por eso va detrás de La Biblia Oscura y ha enviado a sus secuaces, para robarla
y unirlas. Pero, ¿para qué? Oye, ¿cómo sabes eso? ¿Quién
te lo ha dicho?
-He estado investigando por mi cuenta.
Juan Pedro se quedó callado. Sin decir
nada ya se imaginaba quién podría habérselo dicho.
-Otra cosa. Ya sé que te lo he preguntado
otra vez pero, ¿cómo humanos como Ely y como tú podéis
transformaros? Me parece algo insólito, sacado de un manga.
-No pienses que somos Genéticos o
Metamorfos, somos humanos normales y corrientes... Me explico. Todo ser humano posee
energía, es más, estamos creados de energía y por energía.
Lo que ocurre es que algunos llegan a desarrollar habilidades, canalizar su energía,
o Ki, y exteriorizarla. Por eso el aura, cuando es muy intensa, a veces sale a través
de nuestro cuerpo hacia fuera. Esto nos influye de tal manera que, al aumentar nuestra
energía vital, aumentamos nuestras habilidades, de ese modo nuestro cuerpo
se vuelve más musculoso, somos más fuertes, más rápidos,
más hábiles... Y nuestros ojos experimentan también un cambio,
como nuestro cabello. Dicen que hasta desarrollamos una inteligencia superior. Yo
eso no lo creo. Es difícil de explicar ya que ni nosotros mismos sabemos
nuestra propia naturaleza. Sólo cabe pensar que debe de haber algún
motivo para que esto sea así.
-Interesante. Pues yo no me transformo eni
nada.
-Creo que he visto algo extraño en
ti cuando estuvimos luchando contra Demon en aquella fortaleza.
-Deja de tomarme el pelo - y los dos amigos
se rieron.
De nuevo entró Ely con las escayolas
quitadas.
-¡Por fin! ¡Me han quitado las
escayolas! Me siento libre. Ya empezaba a estar incómoda con ellas.
-Chicos, he estado pensando y lo tengo decidido.
Creo que deberíamos ir a Villa Europa.
-¿Porqué? - preguntaron los
dos.
-Si recordáis, cuando Demon se regeneró
dijo que sería el fin del planeta y que Villa Europa era el epicentro. Esa
ciudad me inspira cierta nostalgia.
-¿Villa Europa? Creo que he estado
allí pero lo recuerdo vagamente - dijo Ely.
-¿No recuerdas tu pasado? - preguntó
Stinger.
-No.
-Pues ya somos dos. No hace mucho he tenido
un sueño muy raro y me recordaba a Villa Europa.
-¿Por qué raro? - inquirió
Juan Pedro.
-En el sueño era yo pero era otra
persona, es muy confuso. Me llamaban Orimá. Me sentía... Llegué
a pensar incluso que era mi familia de verdad. Era como si formara parte de otra
persona, como si estuviera en otro mundo.
-Decidido. Mañana mismo nos iremos
a Villa Europa, la ciudad más grande de Dirdam - instó Juan.
De repente, las luces rojas de alarma acompañado
de un sonido peculiar, anunciaban que algo malo ocurría.
-¿Qué pasa ahora? - dijo Ely
exaltada.
-¡Hay una bomba en La Organización,
es imposible desactivarla! ¡Estallará dentro de cinco minutos, por
favor, evacuen el centro, repito, evacuen el centro de inmediato! - decía
un tipo avisando a todos por el altavoz.
-¡Escuálido! Seguro que fue
él quien puso la bomba. Tenemos que largarnos ahora mismo - manifestó
Juan Pedro con coraje.
Se fueron corriendo por el pasillo. Por los
altavoces, y apresuradamente, se anunció que en realidad quedaban dos minutos,
entonces todas las puertas se cerraron.
-¡Maldita sea! ¡Deben haber manipulado
el sistema de seguridad! Estamos encerrados - comunicó Juan.
-Tranquilos, hemos salido de situaciones
peores, ¿no? - quiso animar Stinger.
Siguieron adelante. Enfrente se cerró
una puerta en sus narices. Sin embargo había una bifurcación detrás
de ellos. Lo tomaron y llegaron a la enfermería. Había peligro biológico,
así que se fueron de allí rápidamente y lo sellaron de manera
manual mediante una clave numérica situado en la parte derecha de la puerta.
Se quedaron parados un buen rato. Quedaba algo más de un minuto. Stinger
elevó la vista al techo, viendo los conductos de ventilación.
-¡Hey, chicos, mirad! Juan Pedro, ¿a
dónde llevan esos conductos?
-Creo que a un subnivel pero no estoy cien
por cien seguro. Pero... Si en realidad los conductos llevan allí es muy
probable que cuando esto explote se nos venga encima.
-Quien no arriesga, no gana - contribuyó
Ely -. No perdemos nada por intentarlo.
Todos asintieron, Juan Pedro con menos convicción.
Con decisión subieron a los conductos de ventilación. Andaban, a gatas,
muy rápido. Faltaban diez segundos cuando Juan Pedro, quien iba el primero,
vio que el conducto se acababa pues se vislumbraba una luz. En segundo lugar le
seguía Ely. Juan aceleró la marcha sin darle tiempo a llegar al final
ya que explotó antes de que pudiera llegar. El conducto se desplomó
hacia abajo, deslizándose por lo que quedaba, cayendo desde una altura bastante
elevada. Mientras caían, hubo un agudo temblor. Los conductos se derrumbaron
sobre ellos, al igual que escombros.
Pasó bastante tiempo hasta que un
brazo salió de entre las ruinas de metal y ladrillo. Era Juan Pedro que,
al salir completamente de los cascotes que lo tenían aprisionado, se puso
a buscar a Stinger y a Ely, llamándoles. Ely resurgió de entre las
ruinas más magullada que Juan Pedro.
-¡¿Sabes dónde está
Stinger?! - preguntó Juan Pedro con signos de preocupación.
-No. Le perdí de vista cuando caímos.
¡Ah! - se quejó poniéndose la mano en la pierna, tapándose
un corte pequeño pero profundo.
-¿Te encuentras bien?
-Me duele un poco la pierna pero sobreviviré
- y, dándose la vuelta para que Juan Pedro no la viera la herida, rasgo la
manga de su camisa y se lo ató alrededor de la pierna para proteger la herida.
A unos escasos metros de donde se hallaban
ellos, Ely divisó una mano que sobresalía de un manojo de metal. Enseguida
avisó a Juan Pedro y ambos fueron a socorrer a su amigo. Apartó todo
el escombro y le sacó. Una vez más estaba inconsciente.
-Qué chico tan debilucho - dijo Ely.
-Vamos Ely, busquemos una salida.
Pasaron dos días desde que La Organización
fue destruida mas ellos no lo supieron. Ese día hubo otro temblor, éste
de menor escala pero lo suficiente para hacer caer más ladrillos. Como pudieron,
escaparon de ser sepultados al resguardarse en un recoveco. Dentro apartaron algunas
piedras y huyeron de allí, pues trozos de metal les clausuraron la entrada.
Siguieron adelante en la oscuridad. Al final, consiguieron ver la luz del atardecer.
Se alejaron y echaron la vista atrás, viendo que no quedaba casi nada en
el edificio. Ya nadie quedaba allí, ni los periodistas, ni la policía,
ni bomberos ni ambulancias. Nadie contaba con que alguien se estuviera paseando
por el interior de la sección, una parte sin derruir, como si nada.
-Doctor, ¿qué hacemos aquí?
- preguntó una sombra con voz tímida.
-Buscamos algo interesante que pueda haber
quedado después de explosionar la bomba que puso ese estúpido de Amigo.
El Señor Poderoso no es muy inteligente al asignar misiones a incompetentes.
-¿Qué buscamos?
-Odio que personas tan simples como tú
me pregunten tonterías, no obstante te contestaré y no lo volveré
a repetir. Busco información sobre El Anciano, su posible paradero.
El Anciano, un sabio con un poder muy escaso y extraordinario, mi único
contacto con El Creador. Si le encuentro estoy seguro de que hallaré
La Biblia Oscura, fusionaré las Biblias y en ese momento... Todos los mundos
serán míos, todos los sueños, podré hacer lo que quiera,
controlar los sueños de la gente, crear una raza humana mucho mejor, más
perfecta - finalizó con unas risas aterradoras que invadieron todo en derredor.
Su mirada, sus ojos profundamente negros,
era lo único que se descubría de él.
Por su parte, los tres amigos se fueron a
un motel con un poco de dinero que Juan Pedro llevaba en el pantalón, el
cual tenía cremallera. Estaban sucios y con las ropas harapientas. Las noticias
informaron que el ataque de Genéticos en Dirdam se había hecho más
frecuente, concentrando estos en Villa Europa y que por ese motivo mucha gente se
movilizaba.
Pasaron otros tres días, en total
cinco contando los que pasaron dentro de las ruinas de La Organización. Con
los cuidados de Juan Pedro y Ely, Stinger se recuperó casi en su totalidad.
-Ya casi no tengo pasta. Tendré que
sacarlo de mi cuenta.
-Chicos, tenemos que ir a Villa Europa. El
foco está allí, es el epicentro.
-Villa Europa... - reflexionaba Ely en voz
alta -. ¿Tendré un pasado en aquella ciudad?
-No se hable más, una vez que Stinger
esté recuperado por completo nos dirigiremos allí - dijo Juan Pedro
animoso.
-Yo ya puedo moverme. Será mejor que
vayamos cuanto antes.
-¿Estás seguro, Stinger? -
dijo Juan no muy convencido.
-Que sí. Vayámonos ya.
Por lo tanto se pusieron ropa nueva que Juan
Pedro había comprado y se marcharon. Como siempre, Stinger llevaba ropa ancha,
una camiseta de manga larga blanca con las mangas azules y zapatos de deportes de
color marrón. Ya no llevaba la cadena de plata con el extraño triángulo
invertido. Juan Pedro vestía también como era costumbre. Camiseta
negra de manga larga, ajustada. Pantalones negros de militar y botas militares,
las cuales pesaban cada una veinte kilos. Ely se puso una camiseta de manga larga,
gris, de cuello alto. Unos pantalones negros finos, de lycra, y muy ajustados y
encima una minifalda. Se puso unas botas grises que acababan en pico por la rodilla.
Pese que Stinger aparentaba estar bien, se
notaba que le dolía el cuerpo. Habiendo sacado dinero del banco, alquilaron
un coche y fueron rumbo a Villa Europa. Durante el trayecto, bastante silencioso,
Stinger intentó romper el hielo.
-Tengo una duda. ¿Se derrota a un
Genético igual que a un humano?
-Depende del Genético que sea. Los
normales se combaten igual que a los humanos pero hay otros que tienen otras características
y son más difíciles de hacer frente, un ejemplo de ello fue Demon.
Al principio eran dos Genéticos independientes pero la genética los
convirtió en Metamorfos, con habilidades y con otros puntos débiles
diferentes que no tenían como Genéticos. Luego hay otro tipo, se llaman
Jénomas. Es una de las últimas y más escabrosas manipulaciones
de El Doctor por crear el Ser Humano perfecto. Estos presumen de mucha más
fuerza, habilidades y una energía fuera de lo común. Es raro que veamos
alguno pero no son nada fáciles.
-¿Lo dices por experiencia? Yo creo
que son cosas que se inventa la gente para provocar más miedo - dijo Ely
su opinión sentada en el asiento del copiloto.
Juan Pedro se puso muy serio por la opinión
de Ely.
-¿Qué era Mister Lobo? - quiso
saber Stinger.
-Cuesta creer que no recuerdes lo que sucedió.
No entiendo quién, con los recursos suficientes pudo cargarse a Mister Lobo
- continuó diciendo Juan Pedro más alegre.
-A ver. ¿Tú crees que yo solo
podría vencer a un Genético?
Hubo un sarcástico silencio en el
que Ely y Juan Pedro se miraron serios, luego se sonrieron y contestaron al unísono
con un rotundo no.
Por fin llegaron a la ciudad. Cuando la nombraron
ciudad de la capital, Dirdam, optaron por dejar el nombre, Villa Europa.
-¿Es aquí donde naciste, Stinger?
- preguntó Juan.
-No lo sé. Me suena mucho la calle.
Parece diferente. Estoy aturdido - miraba extrañado por todas partes.
Pasaron por un parque muy grande en el que
en un lado se veía una pista de asfalto y en donde apenas había tres
chicos jugando al fútbol. Stinger alzó la vista, viendo un bloque
de edificios.
-Este edificio... He estado en algún
piso - dijo señalando con el dedo a través de la ventana del coche.
¿Qué descubrirán en
Villa Europa? ¿Porqué es el punto de mira de El Doctor? ¿Tuvieron
Stinger y Ely una vida allí? ¿Recordarán algo? ¿Con
qué se toparan en esa ciudad? ¿Encontrarán a El Anciano?
¿Y La Biblia Oscura?
No te pierdas la semana que viene el Capítulo
14: Una misteriosa mujer. El efímero hallazgo de La Biblia Oscura.
Continuará...
Esta historia es un relato original protegido
y creado por Fox Stinger(M.N.Z.)