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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Spain, Madrid, Móstoles, Hospital, Spanish, Beatriz de Mesina, Female, 21-25, Baile, Cine.

Viernes, 30 de Abril, 2004

Fox Stinger: GÉNESIS 2.0

Capítulo 16: La reaparición de la sombra de ojos rojos. Tarsis, del Mundo de Los Sueños.

Después de la extraña visión en forma de sueño, Stinger y los demás se fueron a comer. Llegado el atardecer, observaron cómo la gente se iba apresuradamente y algunos, en la calle, corrían. La camarera les avisó que debían irse. Ésta les contó lo acontecido últimamente en la ciudad y decidieron marcharse. Un grupo de personas, asustadas, se les añadió. De pronto oyeron una explosión y gritos de Genéticos. Tenían una rehén. Una joven, la cual Stinger creyó haberla visto en otra parte. Juan Pedro la rescató pero otro Genético, por nombre Abisso, entró en escena con el propósito de eliminarle. Juan se enfrentó a un montón de Genéticos y finalmente le tocó el turno a Abisso, a quien lanzó una bola de energía que se esparció por todo su cuerpo, y es que éste absorbía la energía. Stinger tuvo una idea, sin embargo no podía decirle sin que el enemigo le oyera. Mientras tanto Tarsis, como se llama la joven rescatada, le dijo cosas incomprensibles. Le sugirió que pensara lo que quería decirle al tiempo que ella le tomaba la mano sin que él se diera cuenta. Por fin Juan pudo escucharle.

-¡Es la voz de Stinger! Pero, ¿cómo? Eso no importa ahora. Así que eso es lo que quería decirme. Dudo que funcione. No tengo nada que perder. Allá voy.

Juan Pedro reunió en sus manos una cantidad inmensa de energía y le lanzó una tras otra hasta que se quedó sin fuerzas para continuar, volviendo a su apariencia normal. En cambio el cuerpo de Abisso se hinchaba más y ganaba estatura y fuerza.

-Qué tonto eres. A pesar de que te lo advertí seguiste derrochando energía. Has firmado tu sentencia de muerte. Gracias a ti tengo más poder. ¡Puedo sentirlo! Y tú... Mírate, un simple humano.

Abisso corrió sin contemplaciones dirigiéndose a su débil enemigo, arremtiéndole un puñetazo en la nariz. Juan Pedro no se movió ni un solo centímetro.

-¡¿Qué ocurre?! ¡¿Porqué no te he derribado?! - exclamó confuso.

-Ahora entiendo el plan. No siento tu energía espiritual.

-¡¿El plan?!

-Sí. He sobrecargado tu cuerpo con mi Ki, has absorbido tanta energía que te has quedado sin ella. No tienes fuerza ni para matar a una mosca. El no saber tus propias limitaciones es lo que te matará.

-¡Es imposible! ¡Siento la energía correr por mis venas y mi cuerpo se ha vuelto más musculoso!

Juan Pedro, sin más explicaciones, le propinó miles de fugaces puñetazos. Para concluir, le dio una patada en el estómago que le mandó lejos. El cuerpo de Abisso, estando en el suelo, comenzó a desinflarse, quedándose muy delgado, casi consumido. Juan se aproximó a él bastante enfadado. Abisso cruzó los brazos delante de él por temor.

-Tranquilo. Quiero que le des un mensaje a tu jefe. Dile que Juan Pedro, Stinger y Ely están en esta ciudad para protegerla y que se ande con cuidado. Como has podido comprobar somos muy fuertes.

-¡Ja! Lo dirá por él - le comentó Stinger a Tarsis.

-¡Ah! - prosiguió Juan Pedro: - Y di a tus amiguitos que antes de formar barullo se lo piensen. ¿Te ha quedado claro?

-Ssssss..., sí - balbuceó debilitado.

Después de esto, se marchó andando con dificultad, mas pronto le perdieron de vista.

Juan Pedro, lleno de magulladuras y con sangre en la nariz, fue a donde Stinger y la muchacha, que se incorporaron al ver que estaban a salvo.

-¿Estás bien?

-Sí, gracias Juan Pedro - respondió Tarsis.

-¿Cómo sabes mi nombre?

-Eso, ¿cómo sabes nuestros nombres si no te los hemos dicho? - insistió Stinger.

-Se lo acabas de decir a Abisso.

-Es verdad. Perdona - se excusó Juan -. Bueno, será mejor que vayamos al hotel. ¿Cómo le habrá ido a Ely?

Mientras tanto, Ely permanecía tendida en el suelo junto a los cadáveres de las cinco personas que tenía que proteger. Ella volvía en sí.

-¿Qué ha sucedido? ¿Qué...? - miraba desorientada a su alrededor -. Están todos muertos.

De entre la lobreguez del lugar, de una farola, apareció una sombra con ojos rojos.

-Lo siento. No he podido ayudarte.

-¿Quién eres? ¿Has sido tú quien los ha matado?

-¡No! ¿Porqué piensas eso? - preguntó con tranquilidad, voz sosegada pero fuerte y varonil.

-¡¿Te crees que soy tonta?! ¡Sé que eres un secuaz de El Doctor! - vociferó levántandose.

-Estoy cerca de él por razones que no puedo desvelar, hay que salvar el Mundo de Los Sueños.

-¿El Mundo de Los Sueños? ¡¿De qué hablas?!

-Este mundo forma parte de un sueño al igual que otros mundos, otros sueños.

-¿Insinúas que soy un sueño? ¿Todo esto es un sueño? - hizo una pausa y preguntó: -¿Tú eres un sueño?

-Yo... Yo pertenezco a un sueño. Él me ha puesto aquí para cumplir una misión.

-Entonces, ¿todos somos un sueño? No intentes burlarte de mí.

-El que pertenezcáis a un sueño no significa que no seáis reales.Sois reales, un sueño real.

-A ver, no te entiendo. Explícate.

A lo lejos se escuchaban los acelerados pasos que se dirigían hacia ella.

-¡Ely! - gritó Stinger, y ésta se volteó para ver quien la llamaba.

-Él es real - concluyó la sombra amorfa.

-¡Habéis sobrevivido! - gritó contenta.

De nuevo giró la cabeza para avistar a la sombra pero se había ido.

-¿Quién será esa sombra? - se preguntaba meditabunda y en voz baja.

Por fin se reunieron todos viendo el panorama.

-Ely... Están... - manifestó perplejo Stinger.

-Se suponía que debías protegerlos, no matarlos - reprochó Juan Pedro.

-Alguien me golpeó por la espalda y cuando me desperté me encontré esto. Luego apareció una sombra de ojos rojos...

-¿Sombra de ojos rojos? - interrumpió el benjamín del grupo, Stinger.

-Sí - suspiró y siguió diciendo: - Esto es peligroso regresemos al motel.

-Sombra de ojos rojos... Ya no sabes qué inventar con tal de salir del paso - dijo Juan Pedro con rabia.

-Yo te creo Elisabeth - declaró Tarsis.

-¿Y tú quien eres?

-Me llamo Tarsis.

-Es la chica que los Genéticos tenían secuestrada - señaló Stinger.

-Viene con nosotros - añadió Juan con frialdad.

En el motel, mientras subían por el ascensor, de camino a la recepción, Stinger no podía evitar examinarla, le resultaba conocida.

-¿Qué? ¿Te gusta? - le susurró Juan Pedro dándole un leve codazo en el brazo, llegando a ruborizarle.

-No... Yo... - musitaba tímidamente.

-Es guapa pero no creo que sea tu tipo.

El elevador se detuvo. Pidieron la llave en recepción. Llegaron a la habitación que fue abierta por Ely.

En el salón había una mesa comedor con cuatro sillas. Juan Pedro, Stinger y Tarsis se sentaron en las sillas y Ely lo hizo en el sofá, que se ubicaba al lado de la mesa y de Tarsis. Juan Pedro se fijó en ella, reparando en el triángulo blanco invertido que le recordó haber visto en Stinger.

-Stinger, ¿ese triángulo boca abajo no es igual al que tienes colgado del cuello?

Stinger se tocó el pecho por encima de la camiseta.

-Ya no la tengo. La perdí pero sí, es parecida. Qué coincidencia, ¿verdad?

-Tarsis, cuéntanos de ti - indagaba Ely.

-A lo mejor es pronto para hablaros de mí. No lo entenderíais.

-No te cortes mujer, estamos curados de espanto. A estas alturas dudo que haya algo que nos sorprenda - persuadía con insistencia.

-De acuerdo aunque vais a creer que estoy loca. Procedo del Mundo de Los Sueños. He sido requerida en este mundo para hallar al portador de La Biblia Oscura y del Stigma, es decir, de aquél que deberá ser El Principio del fin. Y todo indica que voy por buen camino - relataba sonriente mirando a Stinger.

-¿Porqué me miras a mí? Yo no la tengo.

-El que desconozcas que la posees no significa que no la tengas.

-Es una broma ¿verdad? - dijo Ely con sorna.

Tanto Juan Pedro como ella se rieron un poco, mas luego se miraron y se pusieron serios.

-Perdona. Sigue Tarsis, por favor - pidió Ely.

-Gracias Elisabeth. He sido enviada por él para localizar a El Principio y evitar el desastre.

-¿Cuál desastre? - quiso sonsacar Juan Pedro.

-El portador de La Biblia de La Luz desea convertir todos los mundos en uno solo, destruyendo, así, el equilibrio natural y sembrar el caos en el Mundo Supremo con su terrible poder y relevar a los Seres Humanos.

-¿El Mundo Supremo? - se preguntaron todos.

-Es el mundo del cual se originan todos los sueños. Es el mundo real y allí reside una persona con un extraordinario poder que él mismo desconoce, El Creador, y que gracias a él existe este y otros mundos. Tiene el poder de crear vida...

-¿Con sus sueños? Los sueños no tienen vida propia - dijo Ely queriendo saber más.

-El que hable más de la cuenta puede hacer que cambie el trascurso de los acontecimientos - finalizó Tarsis.

-Respeto tu decisión. Así que existen más mundos... - hacía Juan Pedro que meditaba en lo que acababa de oír.

-Juan Pedro, ¿no deberías curarte esos rasguños? - sugirió Ely con resquemor.

-¿Ves, Stinger? Aparte de otras cosas, la sangre es lo que nos diferencia de los Genéticos y otros seres, la nuestra es roja.

-Stinger - dijo Tarsis angustiada y cogiéndole la mano -. Tus habilidades deben despertar pronto. De ello y de ti depende el futuro, el universo entero.

-¡Ya sé! ¡Te pareces mucho a la chica de mi sueño que me condujo al templo en donde se hallaba La Biblia Oscura!

-Eres muy perspicaz.

-¿Dónde está la Biblia? En mi visión una luz me dijo que he sido elegido por él y acabas de decir algo similar. ¿Quién es él?

-Le has visto en sueños, es tu reflejo. Le conoces. A su debido tiempo encontrarás las respuestas, pues éstas sólo se hallan en tu interior.

Stinger se quedó aún más desconcertado por sus palabras.

-Tarsis - inició, Ely, de nuevo el interrogatorio -. ¿Puedo hacerte otra pregunta?

-Puedes preguntar lo que quieras, el que te conteste tal vez sea más difícil.

-¿Es posible que existan mundos dentro de uno?

-Son cuestiones demasiado complicadas, casi incomprensibles para el ser humano. Sólo te diré una cosa, Elisabeth. Cada mundo tiene sus propios sueños creados por la misma persona, sea del mundo que sea.

-¿Es como si una persona soñase dentro de un sueño? - agregó curioso Juan Pedro.

-Más o menos. Hay un universo repleto de mundos y estos, a su vez, de otros. No obstante, también hay diversos sueños creados por otras personas.

-Intuyo, pues, que este mundo y sus sueños están creados por la misma persona, existiendo otros creados por otras personas. Uf, qué complicado - reflexionaba Ely.

Tarsis se sonrió al escuchar su teoría. La miró pero no dijo nada.

-Pero entonces, ¿cuál es tu misión real? - insistió Ely.

-¡Dejadla ya! - se quejó Juan Pedro, y,acercándose a Ely la susurró: - ¿No ves que está loca?

Ely le miró con mala cara pues, al parecer, ella no concordaba con su opinión, ya que recordaba lo que la sombra de ojos rojos le había contado.

¿Se descubrirán todas las incógnitas respecto a esta historia de los sueños? ¿Qué será lo siguiente que harán nuestros amigos, Stinger, Juan Pedro y Ely? ¿Quién será la sombra de ojos rojos? Si no es enemigo, ¿porqué está con El Doctor? ¿Qué pretende? ¿Cuál es su misión?

No te pierdas la semana que viene el Capítulo 17: El sueño. ¿Stinger es Orimá? ¿Y quién es Mario?

Continuará...

Esta historia es un relato original protegido y creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite la página web de la Real Academia de la Lengua Española.