Gimnasios que descuidan nuestra salud
Los gimnasios no siempre son un lugar seguro para la salud. Un estudio que ha evaluado
130 centros deportivos de diferentes ciudades españolas constata que sólo
dos de cada 10 gimnasios visitados realizan a los nuevos clientes algún examen
para valorar la condición física. El 75% de los centros visitados
no cuenta con servicio médico.
En España son ya más de cinco millones las personas que acuden regularmente
a los gimnasios. No todas pueden desarrollar el mismo nivel de actividad física.
En función de sus características y su salud, algunos tendrán
limitados ciertos ejercicios. Por este motivo es recomendable que aquella persona
que no haya realizado previamente ningún deporte –o los mayores de 40 años,
los individuos con algún factor de riesgo como tabaquismo, ser obeso, hipertenso,
etc.-- sea sometida en los gimnasios a un examen médico antes de iniciar
un programa físico.
Sin embargo, son pocos los centros que llevan a cabo estas pruebas médicas.
Los que sí las aplican, tan sólo uno de cada tres realiza un examen
médico completo, es decir, un chequeo médico, una prueba de esfuerzo
y medidas de la masa ósea, grasa y tensión arterial.
En el 37% de los sitios analizados por los técnicos de Consumer, responsable
del estudio, la evaluación médica se limita a preguntar al usuario
una serie de cuestiones y a rellenar un cuestionario en base a estas respuestas.
El 64% de los centros no se interesa por la salud de aquellas personas que quieren
hacerse socias, limitándose a describirles las instalaciones del centro y
las tarifas. También en un 11% de los gimnasios visitados se permite la entrada
a niños de 10 años, y sólo en un 43% de elos recomienda correctamente
un determinado tipo de actividades para estos pequeños.
Los seguros médicos no son tampoco obligatorios por la ley, que tan sólo
exige para este tipo de establecimientos un seguro a terceros. Probablemente este
sea el motivo por el que tan sólo el 3% de los centros cuenta con un seguro
médico. En la mayoría de ellos se señala en las hojas de inscripción
que no se hacen cargo de las lesiones o accidentes que se produzcan por un motivo
distinto a una negligencia o mal estado de los equipos.
Los aspectos sanitarios no son las únicas carencias con las que se han encontrado
los técnicos de Consumer sino que hay muchas otras facetas que no consiguen
el aprobado como la atención al cliente o todo lo relacionado con la seguridad.
En el 30% de los centros visitados no había extintores visibles y sólo
en el 46% se encontraban las salidas de emergencia señalizadas y libres de
obstáculos.
Debido a la legislación española, sólo es obligatorio tener
un monitor titulado. Quizá sea éste el motivo por el que sólo
un 54% de los gimnasios visitados afirmó que contaban con personal convenientemente
formado: licenciados por el Instituto Nacional de Educación Física,
en Artes Marciales, entrenadores nacionales deportivos, o titulaciones aprobadas
por el Consejo Superior de Deportes o por las diferentes federaciones deportivas.
Además, en un 15% de los gimnasios no se quiso dar información sobre
qué tipo de titulaciones tenían sus monitores.
En cuanto a los precios y tarifas, la diversidad es la norma. El 75% de los centros
con zona de aguas (saunas, piscina, etc) cobra una matrícula que oscila entre
los 88 euros hasta los 214 e incluso los 485 euros de un gimnasio madrileño.
Los que no cuentan con área de aguas tienen un precio más económico.
Pero no todo son malas noticias. El estado de las instalaciones por lo general es
bueno. La higiene, iluminación y mantenimiento son cuidados por la mayoría
de los gimnasios. También existe una amplia oferta de actividades que van
desde el aeróbic hasta diferentes tipos de bailes, yoga, natación
, etc.
Un aspecto curioso destacado en el estudio es que aunque la mayoría de los
centros ofrece una amplia disponibilidad horaria tan sólo el 28% de ellos
abre sus puertas los domingos, día en el que se cuenta con mayor tiempo libre
y muchas personas podrían enfocarlo en la práctica de alguna actividad
física.