![]() |
![]() |
![]() |
|
Acerca de mí.
Navegación
Amigos
Archivos
Categorías
Créditos
|
|
Viernes, 25 de Junio, 2004
Hotmail ampliará su capacidad a 250 megas
Microsoft sigue los pasos de Google y Yahoo. Microsoft planea multiplicar este verano la capacidad de su servicio de correo electrónico gratuito Hotmail siguiendo los pasos de sus competidores Google y Yahoo. El anuncio no ha pillado por sorpresa a los expertos, que habían anticipado que el gigante informático tendría que ampliar la diminuta capacidad de almacenamiento de su Hotmail, de sólo 2 MB, si no quería ver cómo sus clientes se marchaban en desbandada. Microsoft incrementará a 250 MB el límite de correo gratuito Hotmail, mientras que los clientes de pago dispondrán de 2 GB de espacio. En cuanto al tamaño de los ficheros que se pueden enviar con los mensajes pasará de 1 a 10 MB en el caso de los clientes del servicio gratuito. Para los usuarios del MSN Hotmail Plus - unos 20 dólares al año -, el límite será de 20 MB. |
|
Fox Stinger: GÉNESIS 2.0
Capítulo 24: El Stigma: El Poder de los Sueños. Cuenta atrás en la sección Mathril. Después de algún que otro sobresalto, Juan Pedro, por fin, pudo restaurar la electricidad. Ely encontró a este y se dispusieron a bajar por las escaleras con la luz de una linterna. Mientras tanto, Stinger, con Asuero y Erión, continuaron su camino en la búsqueda de la sección Mathril. No obstante, alguien se les acercaba. Erión se disipó junto con la oscuridad y desapareció. Los Hermanos Sangrientos, Sanguis y Sanguilentus, se toparon con ellos y decidieron ayudarles a buscar la entrada a la sección Mathril pero, antes de llegar a la entrada, los Metamorfos se abalanzaron al ataque empujando a Stinger para poder comerse a Asuero. Stinger presenció algo terrible. Mordieron la yugular del pobre anciano dejándole paralizado. Luego, a través de sus manos, por medio de unas microscópicas ventosas, absorbieron la energía de Asuero, consumiéndole y convirtiéndole en un esqueleto de piel y huesos. -Aaaargh, con este viejo hemos tocado a poco - dijo Sanguilentus a su líder, mirando ambos a Stinger. -Te toca a ti, humano - avisó Sanguis. Stinger dio pasos hacia atrás, queriendo huir de ellos pero el miedo y el terror se apoderaron de él sin que sus piernas pudieran actuar libremente. -Vamos, niño, no te resistas. Más tarde o más temprano acabarás como el viejo. Robaremos tu mísera energía vital. ¿Estás preparado? - preguntó el Metamorfo de la gran cicatriz en el pecho. -¡NO! - respondió Stinger. Echó a correr, sin embargo, Sanguilentus, como un rayo, se interpuso en su camino y le retuvo rodeándole con sus brazos. Sanguis se acercaba amenazadoramente, con los ojos brillantes y rojizos. De pronto, con mayor rapidez de como lo había hecho Sanguilentus, tomó a Stinger por los brazos apretándole bien fuerte al tiempo que su compañero le clavaba los colmillos. Stinger percibía como su energía, sus fuerzas, abandonaban su cuerpo. De entre la negrura, Erión contemplaba aquello impasible. -Debo saber si ese chico es... De los cuerpos de los Metamorfos surgió una luz entre negra y blanca. Un potente destello les hizo alejarse de su víctima. -¡Este crío no puede tener tanta energía! ¡Parece ilimitada! - exclamó Sanguilentus. Erión se mostró estupefacto. El cuerpo de Stinger emanaba un aura blanca que se exteriorizaba agonizante. Sus piernas cedieron ante la debilidad, quedándose sentado. Su apariencia era normal hasta que el aura se esfumó y apareció un resplandor que procedía de su frente. El cabello se le puso blanco. Alzó la vista. Sus ojos eran azules forforescentes. Los Hermanos Sangrientos comenzaron a sudar. -¡Mira! - dijo Sanguis -. ¡Es el Stigma! ¡Es parecido al de...! -¡Este Stigma es blanco! - señaló Sanguilentus. -No importa, hemos absorbido mucha energía. Somos muy fuertes. Este simple Ser Humano no es capaz de acabar con nosotros. -¡Es alucinante! ¡Es él! - declaró Erión maravillado. -¿Queréis absorber mi fuerza vital? ¿A qué estáis esperando? ¿Qué os pasa? ¿Acaso sois tan cobardes que os da miedo enfrentaros con un joven? Está bien. Ahora ha llegado mi turno. Stinger alargó el brazo derecho, extendiéndolo en dirección a los Vampiros Metamorfos. -¡¿Qué pretendes, estúpido?! - vociferó Sanguis. De la mano de Stinger brotaron unas pequeñas esferas de color blanco con tonos ligeramente azules, concentrándose en la palma, hasta formar una gran bola de energía. Inmediatamente la lanzó contra los vampiros que, al colisionar con ellos, explotó. Los Hermanos Sangrientos chillaron con terrible fuerza. Tras la enorme explosión, al ser un sitio cerrado y haber creado un boquete, un viento que salía del hueco impulsó a Stinger contra el muro, el cual traspasó. -¿Has oído eso? - preguntó Juan Pedro mientras bajaba por las escaleras. -He notado un Ki muy poderoso. Es imposible, será el aburrimiento - dijo Ely. Al rato hubo un leve temblor. -Viene de abajo. Debe de estar pasando algo allí. ¡Rápido! - instó Juan Pedro y ambos corrieron escaleras abajo. Se estableció un momento de calma. Erión, aún oculto, estaba fuera de sí por lo presenciado. De improviso, aconteció otro agudo temblor que venía del hueco que formó el impacto de Stinger. Una mano se apoyó en la pared y, después, emergió todo el cuerpo. Era Stinger, todavía con el pelo blanco y el Stigma en su frente, un triángulo blanco invertido. Un aura blanca, casi transparente, le rodeaba como si fuera una llama humana, creando una leve brisa a su alrededor. Sus ojos azules oscuros, profundos y muy brillantes regresaron a su formal original. El Stigma se borró de su frente. Cayó al suelo sin conocimiento, agotado. Erión fue a auxiliarle cuando el joven parecía que despertaba. -Sí, ya te recuerdo - decía atontado -. Estuviste en la fortaleza en la que nos mantuvieron retenidos para experimentar con nosotros. Eres la sombra que me habló antes de que estallara. ¿Quién eres realmente, Erión? -Debemos localizar a tus amigos y escapar. Esto se está volviendo muy peligroso - contestó mientras le ayudaba a levantarse, apoyándose en él. -Le han matado, ¿verdad? - Erión, sin decir palabra, afirmó apesadumbrado -. Me duele mucho la cabeza. Esto está hecho un desastre. Gracias por ayudarme. Las palabras de Stinger dejaron a Erión turbado. En un abismal silencio, caminaron por la apertura creada por Stinger en ese extraño estado. Juan Pedro y Ely, junto con el cachorro, por fin llegaron al final de las escaleras. Aún con la luz de la linterna, no se podía ver mucho. No muy lejos de las escaleras enfocaron el cadáver del hombre que, anteriormente, atacó a Juan Pedro. -¿Ese es el que por casi te mata? - preguntó Ely decepcionada y dándole unas pequeñas patadas a los zapatos del muerto. -Sí, menudo susto me dio. Seguro que hay un generador independiente por alguna parte. -Hombre, es grande, feo y gordo pero no parece muy amenazador. No sería para tanto. -Tendrías que haberle visto en vida. Ely advirtió un sutil sonido. -¿Oyes eso? Debe haber alguna máquina en funcionamiento con energía de reserva - conjeturó Ely. Investigando, llegaron a un monitor con un panel lleno de teclas. Juan Pedro se aventuró a tocarlo. Gradualmente las luces iluminaban la sección. Ickaniel, el perrito, saltó de los brazos de Juan Pedro y se marchó. Tanto Juan como Ely lo llamaron sin recibir respuesta alguna. Desapareció. Miraron por las escalera, la cual se perdía en lo más alto. Se ubicaban rodeados de máquinas, plataformas, puertas, escritorios con ordenadores, una mediana piscina con un verdoso líquido fluorescente... Se metieron por algunas puertas que ya estaban abiertas sin hallar nada que pudiera explicar aquella situación. De súbito, una voz masculina, unas luces, como la de las ambulancias, y un pitido molesto anunciaba la destrucción de la sección en cuarenta y ocho segundos. -¡¿Se puede saber qué carajo has tocado para activa la autodestrucción?! - reprochó Ely. Escucharon el ruido de unas teclas. Dirigieron su mirada a la máquina, la que había tocado Juan Pedro antes, para descubrir al loco del cuchillo, aquél que quiso matar a Juan Pedro. Les sonrió para, segundos más tarde, morir. -¡Maldito chiflado! - gritó Juan Pedro de impotencia, yendo hacia la máquina -. ¡Este desgraciado ha activado la autodestrucción! ¡Tenemos algo más de cuarenta y seis minutos! -¡Pues intenta desprogramarlo! ¡Desconéctalo todo! Juan Pedro quiso desenchufar la máquina pero no pudo hacer nada. -¡Es imposible! ¡Ha bloqueado el sistema y la desconexión por los enchufes! ¡Vamos, hay que averiguar lo que sucedió! Los dos corrieron por todas partes en busca de pistas. Ely llegó a una de las mesas. Ésta se veía bastante desordenada, con papeles revueltos -tanto en la mesa como en el suelo- lapiceros, bolígrafos... En ella, Ely desenterró una tarjeta. -¡Juan Pedro! ¡Un pase a un área restringida! Juan Pedro fue velozmente y lo examinó. -¡Fantástico, Ely, este pase nos conducirá al despacho del Señor Poderoso! Allí habrá respuestas. -¡¿Y por dónde se va?! ¡Esto está repleto de puertas! -¡Tenemos que ubicar aquella puerta en la que en la parte superior ponga una X! Prontamente se pusieron manos a la obra hasta que, finalmente, Juan Pedro la vio. -¡La tengo, Ely! ¡Esta es la puerta! Ely, que se localizaba al otro extremo de la sección, cerca de la piscina de tamaño mediano con líquido dentro, corrió con todas sus fuerzas, tomando una velocidad inverosímil. -¡Mete el pase! No hay tiempo que perder - dijo Juan Pedro preocupado y nervioso. Ely introdujo la tarjeta. ¿Qué descubrirán Juan Pedro y Ely en el despacho del Señor Poderoso? ¿Tendrán tiempo suficiente para investigar, descubrir y poder salir vivos? ¿Encontrará Stinger a sus amigos? ¿Morirán? No te pierdas la semana que viene el Capítulo 25: Se desvelan algunas respuestas. Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.) Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española. |