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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Lunes, 28 de Junio, 2004

Se cuestiona el fármaco más usado contra el Alzheimer

Un grupo de investigadores acaba de 'poner contra las cuerdas' al fármaco más utilizado contra la demencia más común, el Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a 600.000 españoles. El donepezilo (fabricado por Pfizer/Eisai y comercializado como Aricept) es un inhibidor del enzima colinesterasa y fue el segundo producto aprobado para la terapia de esta dolencia tras la tacrina. Ahora, después de ocho años en las farmacias españolas, un extenso número de científicos del Reino Unido -agrupados en el llamado AD2000 Collaborative Group y liderados por Richard Gray, de la Universidad de Birmingham,- acaba de hacer públicos los resultados de una investigación que pone en duda los beneficios reconocidos del fármaco.

El debate sobre los inhibidores de la colinesterasa no es nuevo. A pesar de que existe literatura científica que avala su eficacia, «su efectividad práctica es controvertida», tal y como apunta Lon S. Schneider, de la Universidad de California (EEUU), en el editorial que acompaña al estudio. Según este especialista, que recuerda que la nueva investigación es independiente (no está financiada por una compañía) y que sus participantes son pacientes típicos, «mientras muchos expertos defienden su uso generalizado y prolongado, otros cuestionan su utilidad clínica».

Está demostrado que las ventajas del donepezilo se mantienen durante un tiempo determinado (alrededor de dos años). De hecho, el nuevo trabajo, publicado en el número de hoy de la revista 'The Lancet,' confirma la existencia de efectos estadísticamente significativos a nivel cognitivo y funcional en los pacientes que se mantienen a lo largo de 24 meses. Los investigadores, que trataban de averiguar si el mencionado producto causaba mejorías en la dependencia, la discapacidad, en los síntomas psicológicos y de comportamiento, así como si ayudaba a retrasar el momento en el que los enfermos tienen que ser ingresados en residencias, estudiaron a un total de 565 pacientes con Alzheimer ligero o moderado. Mientras que unos recibieron diariamente cinco mg o 10 mg del fármaco otros tomaron un placebo (sustancia inactiva).

Los datos demuestran que «donepezilo mejoró las capacidades mentales y funcionales durante los dos años de tratamiento, aunque de manera baja». No obstante, no hubo diferencias significativas entre los que recibieron el producto activo y los que tomaron el placebo en cuanto al momento de ingresar en una residencia para el resto de su vida (un 42% en el caso del primer grupo y un 44%, en el segundo, a los tres años de tratamiento), determina el trabajo.

Tampoco, al parecer, se hallaron distinciones entre los participantes en lo referente a la conducta y el estado de ánimo. Teniendo en cuenta estos datos, los autores de la investigación apuntan que la relación entre el coste y la eficacia de donepezilo no es favorable y que sus beneficios que «están en el umbral mínimo de lo que es clínicamente significativo». Manifiestan, incluso, que «se necesitan otros tratamientos más efectivos».

José Manuel Martínez Lage, neurólogo de la Clínica Universitaria de Navarra, puntualiza el estudio: «No estoy de acuerdo con la metodología porque uno de los factores en los que se basa para valorar la eficacia es el ingreso en una residencia, algo que en Reino Unido se produce en el 90% de los casos mientras que aquí sólo en el 15%. En este hecho, entran otras variables como la descarga del cuidador».

Este especialista recuerda que el Alzheimer no tiene cura, pero que los fármacos como el donepezilo, la rivastigmina y la galantamina, juegan un papel fundamental porque retrasan la progresión de la enfermedad en 24 o 36 meses. Insiste en que el coste de la terapia farmacológica no supera el 8% del gasto total del tratamiento, que en su opinión siempre está por debajo de los costes sociales y familiares. Pfizer ha declarado a SALUD que reconoce el valor intrínseco de los estudios independientes, aunque matiza que en éste se intentó reclutar a 3.000 pacientes y sólo se incluyeron 565, de los que apenas 20 entraron en la última fase, por lo que los datos son de limitado valor comparados con los de estudios amplios.