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Viernes, 16 de Julio, 2004
Fox Stinger: GÉNESIS 2.0
Capítulo 26: Lucha por la vida. Contraataque de Los Hermanos Sangrientos. Juan Pedro y Ely lograron pasar por los rayos subidos a una tubería. Juan Pedro casi muere mas sólo se dislocó el hombro que, al rato, Ely colocó. Cuando llegaron al despacho del Señor Poderoso, por medio de su ordenador, descubrieron cosas sobre El Doctor, sus propósitos, El Génesis y Stinger, sin embargo, un virus informático destruyó todas las respuestas a las tantas preguntas que tenían. Debían irse, ya que la sección iba a explotar dentro de un momento a otro. Mientras ellos salían del despacho, Stinger y Erión irrumpían en la sección. -Ya hemos llegado - dijo Erión -. Pero, ¿qué está pasando aquí? - manifestó con desconcierto. -No veo a mis amigos - dijo Stinger dejando de apoyarse en Erión. -Presiento que no están muy lejos - contestó la sombra con su voz autoritaria pero a la vez calmada y tranquilizadora. Se adentraron un poco más, situándose justo enfrente de la puerta en la que habían entrado Juan y Ely, viéndose los rayos y la tubería desprendida. Stinger dirigió su mirada allí, escuchando el ruido de unos pasos bajando la escalera. Segundos después aparecieron Ely y Juan Pedro, éste con la mano en el hombro y adolorido. -¡Juan Pedro! ¡Ely! - llamó Stinger con alegría. -¡Stinger! - respondieron los dos al unísono. -Ayúdanos a salir de aquí. Busca algo que desactive estos rayos - pidió Juan Pedro. -Vale, esperad un momento. Stinger, acompañado por Erión, indagaron en todas las máquinas hasta que llegaron a una próxima a una piscina con un líquido verde muy brillante. -Esto es muy peligroso - pensaba Erión mirando el interior de la piscina. En cambio, Stinger intentaba averiguar en cómo desactivar los rayos. Se encontraba frente a una consola con pantalla LCD incorporada en la que señalaba la energía estipulada para ciertos sectores de seguridad. Presionó todos los botones hundidos haciendo que éstos emergieran. Toda la seguridad de la sección quedó desactivada y Juan Pedro y Ely pudieron reunirse con él. -¡Eres un fenómeno, Stinger! ¡Has sobrevivido! - exclamó Juan Pedro. -Bueno, con ayuda. -¿Qué te acompaña? - preguntó Ely nerviosa. -Tranquila, aunque no tenga cuerpo no es una cosa. -Por ahora soy una sombra. Me llamó Erión. -¡Ya te recuerdo! ¡Yo te vi en el despacho franco y aquel día en el que mataron a aquellas personas tras recibir el golpe en la cabeza! -¿Eras tú con quien estaba Stinger en las alcantarillas el día que explotó la fortaleza? - interrogó Juan Pedro. La sombra no respondió. La voz que salía por los altavoces avisó que solamente quedaban veinticinco minutos para la destrucción. -Y ahora, ¿por dónde escapamos? Por donde llegué yo está sepultado por los escombros - mencionó Juan con pesimismo. -Seguidme - instó Erión. -¿Adónde creéis que vais? - se interpusieron dos tipos. Stinger se sorprendió y, a la vez, se atemorizó al reconocer las voces. Los cuatro, Stinger, Erión, Juan Pedro y Ely se dieron la vuelta. Eran Los Hermanos Sangrientos que rebosaban de energía vital. Su apariencia física era diferente, menos demacrados pero más pálidos. -¿Sigues vivo? - preguntó el líder, Sanguis, refiriéndose a Stinger -. Verdaderamente tienes una energía incombustible y muy buena. Gracias por darnos el poder necesario para ser invencibles y así eliminar a El Doctor. Haremos una nueva raza de Vampiros Metamorfos - concluyeron los dos al tiempo. -¿Les conoces, Stinger? ¿Porqué hablan a la vez? - preguntó Ely. -Nos hemos vuelto tan fuertes que nuestra compenetración es perfecta, somos uno. No queda mucho tiempo así que empezaremos estéis listos o no. -¡Por encima de mi cadáver! - desafió Juan Pedro. -¿Qué dices? ¡Por encima de nuestro cadáver! - añadió la fémina. -Mira, Sanguis - interrumpió Sanguilentus mirando hacia atrás -. Una piscina con sangre de Genéticos. -Lo dejaremos para más tarde. La necesitaremos para enfrentarnos a El Doctor. -¡Juan Pedro! ¡Ely! - llamó Stinger impotente. -Recuérdame que te enseñe a luchar, ¿vale? -Ely... - contempló con admiración. Juan Pedro y Ely se transformaron convirtiéndose en personas más fuertes y musculosas, algo menos en Ely, con los ojos y el cabello blanco y de punta. De ese modo emprendieron la lucha. Stinger veía cómo sus amigos empleaban técnicas de combate improvisadas debido a su experiencia. Luego buscó a Erión, que de nuevo se había esfumado, sin embargo, manteniéndose en el aire, no se hallaba muy lejos de él ni de sus amigos, examinando cada movimiento y cada detalle, sobre todo de Stinger. Los dos amigos de éste fueron derrotados. Ni les hizo falta inmovilizarlos con los colmillos de lo débiles que los dejaron. Estaban a su merced. Stinger fue a socorrerles mas Los Hermanos Sangrientos le dieron un fortísimo empujón lanzándole contra las máquinas. Al ver lo importante que eran Juan Pedro y Ely para Stinger, Sanguis se paró pensativo, mirando a los amigos de Stinger y a éste. -Hagamos un trato - dijeron los dos vampiros -. La vida de tus amigos por la tuya. Sino..., les dejaremos más secos que un desierto. Stinger se incorporó con dificultad y aturdido. Se puso en pie y, con los ojos cerrados, extendió los brazos en forma de cruz. Los Metamorfos se miraron sonrientes. Enseguida se pegaron como lapas, extrayendo toda su vitalidad. Su rapidez fue vertiginosa. La energía de los dos vampiros fluía tanto que se podía ver cómo ésta les rodeaba el cuerpo cual llama se tratase. Stinger desfallecía. Abrió los ojos con la mirada perdida. Las piernas le flaqueaban. Desmayándose, cayó al suelo a punto de morir. -Hum, este crío ya no nos sirve pero ha aguantado mucho. Es la primera vez que me topo con alguien que posee tanto Ki - dijo Sanguis. -Pero aún tiene energía - replicó Sanguilentus. -No seas avaricioso. Le quiero vivo para que vea como mueren sus amigos. Absorberemos a su compañeros. No obstante, Stinger se mantenía consciente todavía y le pudo escuchar. -Dijisteis que si absorbíais mi energía no les haríais nada. Mentirosos - hablaba entre dientes. Los hermanos se alejaron riéndose. -Todavía te quedan fuerzas para balbucear, ¿eh? No puedes hacer nada por evitarlo, ni con toda tu vitalidad podrías detenernos - platicaban los dos a la vez, fanfarroneando. -¡¡¡Mentirosos!!! - gritó a voz en cuello -. Me disteis vuestra palabra de que si os daba mi energía no les ibais a tocar - dijo muy enfadado pero con floja, tratando de ponerse en pie. Los Vampiros Metamorfos caminaban dándole la espalda, riéndose a carcajadas. -Como los toquéis un solo pelo juro que os arrepentiréis - amenazó con voz profunda e incorporado, temblándole las piernas. Los Hermanos Sangrientos se dieron la vuelta riéndose, mofándose tras haber llegado a donde se encontraban Juan Pedro y Ely. Agarraron a Juan Pedro, que estaba dormido, por la camiseta y le levantó como si fuera un muñeco de trapo. -¿Me estás amenazando? No estás en disposición de hacerlo. Sinceramente, me impresionas. Has conseguido ponerte en pie estando moribundo. Admirable. Así podrás contemplar mejor cómo acabamos con tu amigos - seguían hablando al mismo tiempo. -No os lo... ¡Permitiré! Stinger estalló en cólera. Su reacción fue tan feroz que en él comenzó, de nuevo, la transformación. Su cuerpo se hizo más fuerte y musculoso, puede que hasta algo estilizado. Sus ojos y su pelo se tornaron grises. El estigma reapareció medio difuminado. Agachó el semblante. Rodeándole, se apreciaba una, casi inapreciable, llama blanca. Los vampiros se sorprendieron de tal hecho. -¡¿Cómo es posible?! De todas formas ya no he de temer - decía Sanguis con la perplejidad de Sanguilentus -. Tengo el suficiente Ki como para eliminarte para siempre de un plumazo y aún así me sobraría. Este Stinger, que tenía la cabeza agachada, la levantó con los ojos cerrados. Con brusquedad, los abrió, clavándoles esa mirada tan penetrante que podían quemarles con tan solo ese gesto, pues su color de ojos estaban cambiando a azules ardientes provocando destellos con su movimiento. Su pelo se puso blanco y de punta y el estigma se marcó más en su frente. Con toda su furia, voló hacia ellos más rápido que un rayo. Lucharon. Pese a que luchaba de manera extraordinaria aún era inexperto, recibiendo golpes que reducían sus fuerzas. El perrito, Ickaniel, que al parecer había regresado, ladraba con rabia. Stinger continuó combatiendo sin rendirse, logrando dejar mal herido a uno de los vampiros, a Sanguis, el líder. Después se alejó para tomar aliento. -Engañas. Por lo que veo eres más poderoso de lo que pensaba pero no tienes ninguna posibilidad. Soy infinitamente más poderoso que tú y te lo voy a demostrar - intentó amedrentar Sanguis. Stinger, por su parte, permanecía quieto, con la mirada perdida, observando a su enemigo. Frío y sin exteriorizar ningún sentimiento o emoción. Sanguis, con la rapidez que le caracterizaba, se lanzó al cuello de Sanguilentus, su hermano. -¡Qué...! ¡¿Qué haces?! - preguntó Sanguilentus forcejeando. -Estoy harto de ti. Me eres un estorbo. Yo solo acabaré con este humano. Sanguis empezó a absorberle a través de las manos. Este se convirtió en una capa de piel hasta que se disipó. Stinger, aunque impasible y frío, le brotaban gotas de sudor en signo de preocupación. Tanteaba cualquier acción que podía venir de su temible enemigo. Del cuerpo de éste, una energía fuera de lo común emanó al exterior quebrando el suelo que pisaba Sanguis, haciendo temblar todo aquello. De nuevo Stinger fue al ataque pero, a un metro de distancia de su enemigo, chocó con una barrera eléctrica que le despidió bastante lejos. En ese momento, en Sanguis, se iniciaba una transformación que peligraba cualquier atisbo de vida. ¿Podrá Stinger transformado derrotar a Sanguis? ¿En qué se convertirá este? ¿Combatirá solo Stinger? ¿Qué pasa con Erión? ¿Porqué no le ayuda? ¿En realidad de qué parte está? ¿Será este el fin de Stinger y sus amigos y, por extensión, de toda la raza humana y del planeta? No te pierdas la semana que viene el Capítulo 27: Ickaniel, Asuero y Stinger: La unión hace la fuerza. Continuará... Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.) Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.
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