![]() |
![]() |
![]() |
|
Acerca de mí.
Navegación
Amigos
Archivos
Categorías
Créditos
|
|
Viernes, 23 de Julio, 2004
Fox Stinger: GÉNESIS 2.0
Capítulo 27: Ickaniel, Asuero y Stinger: La unión hace la fuerza. Stinger, con la ayuda de Erión, por fin encontró a sus amigos. La sección Mathril iba a explotar dentro de un tiempo. Iban a salir de allí cuando alguien los detuvo. Los Vampiros Metamorfos, Los Hermanos Sangrientos. Al parecer, éstos habían absorbido tanta energía que poseían una vitalidad, rapidez y fuerza superiores. Ely y Juan Pedro lucharon contra ellos sin poder llegar a hacerles nada. Stinger y Sanguis hicieron un trato. Su energía a cambio de la vida de sus amigos. Sin embargo, absorbida la energía de éste, los vampiros faltaron a su palabra decididos a acabar con la vida de Juan Pedro y Ely. Stinger, furioso, se transformó y emprendió un combate logrando herir a Sanguis. Ante esto, y durante un descanso, el líder de los vampiros clavó los dientes a su hermano Sanguilentus, deshaciéndose de él. Stinger, al ver esto, corrió hacia el vampiro quien estaba protegido por una barrera eléctrica que le despidió a una gran distancia. En Sanguis comenzaba una transformación. El vampiro gruñía. Apretaba los dientes con fuerza. De la nariz le salían unas arrugas como de perro rabioso. Los colmillos se le hicieron más largos y afilados. El color de sus ojos cambió a rojos destelleantes iluminándose en la más completa oscuridad. Su masa muscular creció de sobremanera y su color de piel se volvió morada. Podía vérsele cómo de las hinchadas venas circulaba sangre verde fosforescente. -En cuanto te deje seco nadie podrá pararme, ni siquiera El Doctor. Seré el vampiro más poderoso del planeta. ¡Seré inmortal! El perrito, que enseñaba los colmillos de enojo y saliéndole arrugas en la nariz, comenzó a brillar. Stinger parecía tranquilo, sereno a pesar de todo, observando el nuevo acontecimiento. El Alaskan Malamute, Ickaniel, se transformó a tamaño de un adolescente, apoyándose sobre sus dos patas traseras, utilizando las delanteras como brazos. -¡¿Quién diablos eres tú?! - gritó el vampiro perturbado. -Me llamo Ickaniel. Aunque sea de otra raza no soy un Metamorfo, soy un Genético - se presentó con voz desgarrada. -También experimentan con animales, ¿eh? -Claro, por eso lo hicieron contigo - respondió Ickaniel. -No vayas tan rápido perrito, pronto te tragarás esas ofensas y veremos si tienes ganas de seguir. Tu energía me vendrá muy bien para completar mi cuerpo. Stinger examinaba la situación sin mostrar ninguna emoción ni movimiento. -Si tu eres El Principio deberías derrotarle sin problemas. Me parece que aún no estás completo. Tienes que luchar más, adquirir más experiencia y desarrollar todo tu potencial. ¿Te sientes preparado para derrotarle? Stinger, que le miró muy serio, le contestó. -Lo intentaré. Los dos miraron al frente para no perder de vista a su letal enemigo. Pegaron un grito mientras saltaban sobre el Vampiro Metamorfo. Al interceptar los golpes, Sanguis se hacía más fuerte pues sus músculos se hicieron más grandes, fortaleciéndose a cada ataque. La lucha fue encarnizada, daba la sensación de que era invulnerable. Ickaniel y Stinger no paraban de bombardear a Sanguis con distintos movimientos a una velocidad casi inapreciable. El Metamorfo esquivaba o detenía cada uno de sus golpes, consiguiendo agotarles. De pronto, Sanguis dio un tremendo puñetazo a Ickaniel, dejándole maltrecho, mas, Stinger, no paró de atacar con todas sus fuerzas. Erión, desde el aire, descubría el despliegue energético que poseía el muchacho pese a haberle sido arrebatado la vitalidad dos veces. Pero no tenía intención de entrar en combate, solamente miraba con el semblante serio. Después de todo, Stinger también fue derribado tras una potente patada de su adversario. Iba a chocar contra la instalación eléctrica cuando alguien detuvo su impacto. Le puso de pie en el piso. Stinger le miró atentamente. Le era muy familiar. Tenía los ojos negros, era atractivo, fuerte y musculoso, de cabello color azul, largo y de punta cayendo hacia abajo. Llevaba la camisa desgarrada y sucia. -Hola joven.Veo que has cambiado un poco. No pensaba que volvería a verte - y mirando hacia el Genético canino exclamó: - ¡Ickaniel! - y fue con él. -¡¿Cómo?! Por aquí ronda mucha gente indeseable. De todos modos nunca viene mal un poco más de energía. -Ickaniel... ¿Estás bien? Ha pasado largo tiempo. -¡Asuero! - contestó con voz apagada -. Por lo que ven mis ojos te has recuperado, has regresado a tu estado original. -Ya ves. Y todo gracias a unos estúpidos Metamorfos - le decía al tiempo que Ickaniel quería levantarse-. No, descansa un poco. Es muy posible que te necesite más tarde. Retoma fuerzas, amigo. Stinger llegó a estar detrás de él, manteniéndose cerca. -¿Quién eres? ¿Te conozco? -¿Ya no te acuerdas de mí, joven? Soy yo, Asuero. -¿Qué...? Eras un anciano y ahora eres... -Tu amigo..., Erión, ¿no te dijo que era un Metamorfo? Tengo la habilidad de absorber la energía pero no como esta escoria de vampiros. Me convertí en un viejo tras curar a un pobre hombre envejecido, en extrañas circunstancias, de una terrible enfermedad. El Doctor me secuestró para experimentar conmigo pero, afortunadamente, encontró otros experimentos. -¿Cómo que estás vivo? - preguntó Stinger estando en su apariencia normal y quejándose, con acciones, de dolor de cabeza ya que se masajeaba con los dedos la sien. -Cuando absorbieron mi fuerza espiritual se llevaron consigo lo que me retenía como anciano, tornando a mi auténtico yo. Lo que no entiendo es cómo ese asqueroso vampiro no ha sufrido aún los efectos. -Es inmortal. Le robó la energía a su hermano hasta hacerle desaparecer. -¿Inmortal? Ese idiota ha cometido un grave error. ¿Te quedan fuerzas para seguir luchando? -¿Seguir luchando? Yo no sé luchar. -Continúa como lo estabas haciendo. -¿Cómo lo estaba haciendo? No recuerdo nada. -Tenemos un problema. Bueno, intenta luchar lo mejor que puedas. Stinger no supo qué hacer, tan sólo prepararse para combatir. Asuero se lanzó sin compasión hacia Sanguis. Stinger, bastante rezagado puesto que ya no era tan rápido ni fuerte como en la transformación, intentó ayudarle, siendo en vano. -Ja, ja, ja, ja, ja, ¡¿a qué estás jugando humano estúpido?! - se mofaba a costa de Stinger. Tras esto, Sanguis le puso la mano en el pecho, sin llegar a tocarle, haciendo una fuerte presión, arrojándole a mucha distancia. Cuando éste cayó al suelo a duras penas podía respirar. Asfixiándose, se quedó inconsciente. Asuero todavía combatía sin lograr vencer a su temible oponente, mas podía detener sus soberbios ataques. Mientras tanto, Stinger había palidecido y sus labios estaban morados. No respiraba. -¡Joven! - gritó Asuero-. ¡Tienes que despertar! ¡Luchar por la vida de tus amigos! ¡Tienes que salvarles! ¡Salvar a la humanidad! ¡A los mundos! No obstante, no reaccionaba. Pasaron unos minutos. Stinger, dentro de su cabeza, veía a sus amigos, Ely y Juan Pedro, mal heridos y pidiéndole que despertara. Seguidamente vio a una persona muy parecida a él y un eco que decía Orimá. En cambio, Stinger le gritó otro nombre, Mario. De delante de éste se presentó una sombra alada con unas garras largas, afiladas y relucientes, semejante a las de un can. De la frente de la sombra alada surgió el Stigma, un triángulo invertido con las puntas superiores arqueadas y puntiagudas, de color blanco, como el que había lucido él momentos antes. La fuerza vital de Stinger principió a emanar un ligero viento. Movió un brazo. Finalmente se puso en pie. Al levantar la cabeza, se enfocó el estigma, blanco y brillante. Luego sus ojos, azules profundos que dejaban una estela al moverlos. Miró al frente como con la mirada perdida. Giró un poco la cabeza a su izquierda, localizando a Ickaniel en mal estado. Sin moverse del sitio, en milésimas de segundo se presentó delante de él. Sin decir nada, le tocó. La mano de Stinger, algo también su brazo, resplandeció. Cuando acabó, al apartar su mano, el can Genético se incorporó. -¡Me has dado parte de tu energía...! Estoy muy sorprendido. Gracias - y apartando su mirada hacia Asuero, le llamó: -¡Asuero! -¡¿Ickaniel?! - se detuvo como pudo y se reunió con ellos -. ¿Cómo te has recuperado? -El Principio me ha dado parte de su poder. -Os conocéis... - interrumpió Stinger en trance. -Sí. Ickaniel es un Guardián. Fue desterrado por no ser de sangre pura, tras haber sido contaminado por los experimentos de El Doctor. Yo trabajaba como mercenario y el me rescató de una situación bastante peliaguda. -¿Te crees que puedes dejar el combate así como así? ¿Dejarme a mí? Estás muy equivocado - amenazó Sanguis murmurando. Así pues, concentró más su energía haciéndose más musculoso. La vena de la sien se le mostró más prominente, al igual que las del resto del cuerpo, fluyendo aceleradamente la sangre. -Preparémonos. No va a ser rival fácil - advirtió Asuero. -Mirad lo que tengo - dijo Ickaniel sacando algo de la parte de atrás de sus pantalones -. Son dos estacas de Materia Plattus que llevaba aquella chica. Con esto tal vez acabemos con ese engendro. Inesperadamente, Sanguis apareció junto a ellos dándoles con sus afiladas uñas que podía acortar y hacerlas crecer a su antojo. Sin vacilar, Ickaniel, reuniendo fuerzas en el brazo donde portaba las estacas, se las clavó con tremenda potencia. Sanguis se retiró, próximo a la piscina de líquido verde y se quedó quieto. -¡¿Eh?! ¿Estacas de Materia Plattus? - dijo y se puso a reír como un loco -. ¡Imbéciles, soy INMORTAL! ¡Estas tonterías ya no me afectan! -Los vampiros normales mueren con esas estacas - dijo Ickaniel. -Estúpido perro. No podréis matarme. Yo no soy un vampiro normal. -¡Inmortal! Es posible que las estacas no te maten pero han mermado tus fuerzas notablemente. Además absorbiste mi sangre. Ahora eres más vulnerable. Los tres, sin más dilación, reanudaron un contraataque feroz. Miles de puñetazos y patadas echaban hacia atrás al Metamorfo. Otro cambio se efectuaba en Sanguis. Se estaba arrugando, haciendo viejo. Muy cerca de él se hallaba la alberca de sangre fluorescente. Asuero se dispuso a darle el golpe de gracia. -¡Un momento! - retuvo Sanguis -. ¿Verdaderamente se os ha pasado por la cabeza que podéis eliminarme? Pronto este sitio se volatilizará y yo, con mi gran poder, saldré de aquí para sembrar el terror allá por donde quiera que vaya. Me dais lástima - dijo mientras daba pasos hacia atrás con sutileza -. Cuando resurja no dejaré ni rastro de los humanos ni de ninguna otra criatura, mas primero me desharé de vosotros... Sanguis agachó su mirada saliéndole sangre verde de la boca. Las garras de Ickaniel y el brazo de Asuero atravesaron el pecho del Vampiro Metamorfo. Después se apartaron hacia donde Stinger, que le observaba con frialdad. Posteriormente, bajo la mirada atenta de Stinger, Asuero, Ickaniel y Erión, Sanguis se tiró a la piscina. -¡Noooooooooo! - chilló Asuero de pavor -. ¡Maldito sea! ¡Estamos perdidos! -¿Porqué dices eso, Asuero? - preguntó Ickaniel. -Esta piscina está repleta de sangre de Genéticos. Es pura energía para él. -Será mejor que nos preparemos para cualquier cosa - añadió Stinger con aparente serenidad y templanza. ¿Qué pasará con Sanguis? ¿Podrán acabar con él de una vez por todas? ¿Saldrán antes de que la sección se desintegre? No te pierdas la semana que viene el Capítulo 28: Sacrificio por la esperanza. Continuará... Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.) Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española. |