Acerca de mí.
No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

Navegación
Página principal
Archivos

Amigos
Wayfarer
No Se Encuentra
Pandora Music

Archivos
Previous
01 nov 2008
01 ago 2006
01 abr 2006
01 feb 2006
01 ene 2006
01 dic 2005
01 nov 2005
01 oct 2005
01 sep 2005
01 ago 2005
01 jul 2005
01 jun 2005
01 may 2005
01 abr 2005
01 mar 2005
01 feb 2005
01 ene 2005
01 dic 2004
01 nov 2004
01 oct 2004
01 sep 2004
01 ago 2004
01 jul 2004
01 jun 2004
01 may 2004
01 abr 2004
01 mar 2004
01 feb 2004
01 ene 2004
Next

Categorías
Actualidad
Delirios
Historias
Musica
Opinion
Peliculas
Personal
Trucos
Viajes

www.flickr.com

Créditos
Blogger
Blogskins
Layout

Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
Este es mi blogchalk:
Spain, Madrid, Móstoles, Hospital, Spanish, Beatriz de Mesina, Female, 21-25, Baile, Cine.

Viernes, 30 de Julio, 2004

Fox Stinger: GÉNESIS 2.0

Capítulo 28: Sacrificio por la esperanza.

Stinger se transformó, inconscientemente, para luchar contra Sanguis. Sin embargo hubo otro ser que lo hizo, el perrito Ickaniel. Éste fue derrotado quedando mal herido. Stinger también fue abatido, no obstante, antes de que chocara con un panel eléctrico, alguien le detuvo. Era un hombre joven. Al final se descubrió que era Asuero regresado a su forma original. Los dos combatieron. Stinger, que había vuelto a la normalidad, no pudo hacer nada. Debido a un fuerte golpe en el estómago, que le dejó sin respiración, le provocó la muerte. Tuvo unas extrañas visiones y resucitó con el Stigma en su frente. Dio vitalidad a Ickaniel, curando sus heridas. Asuero se reunió con ellos. Sanguis atacó de improviso e Ickaniel le lanzó dos estacas mermando sus fuerzas, mas fue la sangre de Asuero quien le hizo debilitarse al volverse viejo. El Vampiro Metamorfo, con sutileza, se tiró a la piscina llena de Sangre de Genéticos.

-Será mejor que nos preparemos para lo peor - dijo Stinger.

Del interior de la alberca, Sanguis emergió, levitando, con la misma apariencia original, aterrizando en tierra firme con los ojos cerrados. Al abrirlos, todo lo que se encontraba enfrente de él era destruido. Sus ojos estaban totalmente negros. Actos seguido, comenzó a darle leves convulsiones, estando de pie, sufriendo otra metamorfosis. Se hizo enorme, casi seis metros de altura, su musculatura se hizo desproporcionada y deforme. Su piel pálida, dio lugar a otra morada. Después ésta cayó, como la piel de una serpiente, dejando al aire las fibras, los músculos y tendones tintados de rojo con las venas verdes fluorescente. De su cuello surgió otra cabeza, la de Sanguilentus que parecía sin vida pues permanecía caída. Las manos del monstruo alcanzaban dos metros al igual que sus pies.

-Pobre perro. No podréis matarme.

-No te confíes. Aún así las astillas de las estacas han entrado en tu organismo - dijo Ickaniel -. Asuero, lanza un ataque energético.

-¿Ataque energético? - masculló Stinger.

Asuero convocó una gran cantidad de energía enfrente suyo pero la cabeza de Sanguilentus cobró vida. Al abrir sus ojos negros, todo estalló. Stinger y sus compañeros salieron por los aires. La bola de energía de Asuero se difuminó. Los tres cayeron al piso violentamente.

-Ahora poseo un poder que nadie puede hacer frente.

Por los altavoces se anunciaba la destrucción en cinco minutos. Sin saber cómo, Ickaniel se adhirió a la espalda del enemigo haciendo un efecto paralizante en el Vampiro Metamorfo. Éste intentaba quitárselo, mas le costaba moverse. Asuero inició una concentración de la que su silueta se iluminaba de color azul.

-¡Asuero! ¡No! ¡No lo hagas! ¡No hagas el ataque Kamikaze! ¡No es necesario!

Asuero, mientras corría hacía el enemigo, se convertía en una bola de energía. Cuando colisionó con el cuerpo de Sanguis y Sanguilentus, hubo una fuerte explosión. Stinger se quedó inmóvil. En trance. La voz de Sanguis salía de aquel humo que poco a poco se disipaba.

-He de admitir que casi consiguen borrarme del mapa pero ha sido inútil. Pobres, se han sacrificado para nada.

-¡Maldito! ¡No te saldrás con la tuya!

-No me hagas reír. Hasta ahora no has hecho nada para evitarlo.

-¡Stinger! - llamó una voz de detrás de Sanguis -. Reuné todo tu poder. Salva a tus amigos, salva a la humanidad, al planeta.

El vampiro, al notar la presencia de Ickaniel , que seguía pegado a su espalda, empezó a golpear ésta contra el suelo, el techo y las paredes.

-¡Rápido! ¡No podré retenerle por más tiempo!

-¡Si le doy tú también morirás! ¡Será un sacrificio...!

-¡Es un sacrificio por la esperanza! ¡No te demores! ¡Hazlo!

Por medio de la rabia y la impotencia contenida, Stinger produjo una gigantesca bola en poco tiempo. Una llama blanca le rodeaba el cuerpo acompañado de sutiles rayos. Con un grito desconsolador, la proyectó directo al monstruo. Los ojos de Sanguis y Sanguilentus se volvieron rojos y, extendiendo los brazos en cruz, formaron una barrera que frenaba el impacto. La bola se hallaba a pocos metros del monstruo y ganaba terreno.

-Sanguis - dijo la cabeza de Sanguilentus -. Fui muy condescendiente contigo. Ha llegado tu momento. Antes de morir quiero acabar contigo.

De la boca de Sanguilentus apareció un resplandor rojo que acabó siendo una bola de energía que acabó con Sanguis en un santiamén. Sin tardanza, Stinger hizo un esfuerzo, inundando el cuerpo del mortífero vampiro.

Stinger se mareó, sentándose en el suelo. El Stigma desapareció así como sus otras características.

-¿Qué ha pasado?

Al ver a Ickaniel tumbado y herido de muerte, Stinger corrío hacia él.

-Ha sido un honor luchar contigo, aquél que salvará... - la tos interrumpió sus palabras -. Stinger, estoy muy mal, debes marcharte.

-¡No! Te vas a curar. Te llevaré a La Organización, allí hay recursos para curarte.

-Vete, ya es tarde para mí. No olvides que en ti está la esperanza.

El muchacho no podía evitar que los ojos se le encharcaran de lágrimas. Todo temblaba. Se iniciaba el derrumbamiento a consecuencia de la onda descontrolada de Stinger.

-Menos de un minuto para la destrucción total de la sección Mathril.

Stinger marchaba junto a sus amigos.

-¿Tú? - dijo Ickaniel con dificultad -. ¿Cómo puedes estar vivo?

Alguien le remató. Con tanto ruido, Stinger no se había percatado de nada. Ickaniel regresó a su forma canina. La sangre de éste brillaba con fuerza para, tras unos segundos, ponerse oscura y desvanecerse. Stinger tomó a Ely para reunirlo con Juan Pedro. De pronto, el Stigma se presentó dejando a Stinger, otra vez, en trance.

-¿Qué quieres Sanguilentus? - preguntó Stinger.

-Tienes un poder increíble. Si me adueñara de él, El Doctor moriría y todo acabaría. No tendrías que tener tú esa responsabilidad. Todavía eres muy joven.

-Ya veo. Cuando mataste a Sanguis absorbiste su energía y la mía. Muy inteligente pero ya estoy harto. Yo me voy.

Stinger se inclinó hacia sus amigos y les puso las manos, las cuales brillaron intensamente.

-¡No lo permitiré!

Sanguilentus le atacó, en cambio, éste desapareció sin dejar rastro. Por los altavoces se escuchaba la cuenta atrás.

-¡¿Cómo?! ¡Tengo que salir de aquí! - giró la cabeza hacia la piscina llena de sangre de Genético -. ¡Mi salvación!

Se hallaba a pocos metros cuando la cuenta llego a cero. Sanguilentus se lanzó para zambullirse a la piscina, sin embargo, miles de escombros cayeron encima de él. Desde fuera del edificio se pudo vislumbrar la explosión. Los cristales saltaron hacia afuera y no quedó nada del edificio. Minutos más tarde, aquello se llenó de camiones de bomberos y de coches de policía, además de los medios de comunicación.

El amanecer se asomaba por el horizonte. En un descampado se contemplaba una gran mansión, algo deteriorada, con un granero a varios metros de ésta. En su interior, y rodeados de heno, se encontraban Stinger y sus amigos dormidos. Fue Stinger quien se despertó primero y fue a mirar el ocaso dando tumbos, mareado y desorientado.

-¿Dónde estoy? La cabeza me da vueltas y me duele un montón. Me siento muy extraño - se miraba las manos estando con el pelo y los ojos grises -. ¿Qué me está pasando? No recuerdo nada.

En un flashback recordó vagamente, y por unos instantes, a Asuero corriendo hacia Sanguis actuando como Kamikaze, y al perrito tumbado en el piso a punto de morir.

-Dusty - dijo tras ver una sombra de un ser alado y con silueta extraña en la que llevaba en la frente el Stigma.

Su cuerpo, su cabello y sus ojos volvieron a la normalidad y el estigma de su frente se difuminó hasta desaparecer.

-Me duele muchísimo la cabeza. Me siento fatal... - y, tocándose la frente, se desplomó justo delante de la puerta.

Los primeros rayos del sol, que se colaban por el resquicio del portón de madera vieja y astillada, se posaron en la piel de Stinger. De repente, el sol penetró a más plenitud, envolviendo tanto a Stinger como a Juan Pedro y Ely, que se ubicaban más al fondo. Una sombra se veía sobre la paja, la cual también tapaba a Stinger. Una mano acarició su frente.

¿Qué nuevos acontecimientos les sobrevendrá? ¿En dónde estarán ahora? ¿Será Stinger aquél que salvará los mundos? ¿Quedarán dudas e incógnitas por resolverse? ¿Habrá más sorpresas?

No te pierdas la semana que viene el Capítulo 29: El orfanato del Campo Sur. Carlos, mezcla de razas con un don prodigioso.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.