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Viernes, 06 de Agosto, 2004
Fox Stinger: GÉNESIS 3.0
Capítulo 29: El orfanato del Campo Sur. Carlos, mezcla de razas con un don prodigioso. Asuero murió en un acto kamikaze por eliminar a una versión más poderosa de Sanguis. Sin embargo, éste no murió. Pero Ickaniel aún seguía en su espalda, paralizándole. Instó a Stinger a concentrar toda su energía para acabar con Sanguis. Finalmente le hizo caso y le lanzó una onda. Sanguis la retuvo por medio de una barrera pero no contó con Sanguilentus quien le mató con un rayo de energía procedente de su boca. La onda de Stinger impactó contra el Vampiro Genético. Parecía que se había deshecho de él. Stinger vio a Ickaniel herido de muerte tratando de ayudarle mas era tarde. Así que se dio la vuelta y tomó a Ely para reunirla con Juan Pedro. Pero algo imprevisible ocurrió. Sanguilentus, en su primera apariencia, terminó de matar a Ickaniel y fue a hacerlo con Stinger. Cuando se abalanzó a él, Stinger y sus amigos desaparecieron. La única salida de Sanguilentus era la alberca con sangre de Genéticos sin conseguir llegar a ella tras ser sepultado por todos los escombros por motivo de la autodestrucción. Stinger y los demás aparecieron en un granero. Antes de desmayarse frente a la puerta, Stinger dijo un nombre, Dusty. Ya inconsciente, alguien entró en el granero acariciándole la frente. Habían pasado dos días desde que fueron hallados. Stinger se encontraba en una cama. Sus amigos estaban en esa misma habitación, la cual era muy amplia. Ely se ubicaba enfrente de Juan Pedro quien estaba a la derecha de Stinger. El suelo era de baldosa, rayado y sin brillo. Las paredes eran de color azul cielo. Cerca de donde dormía Juan Pedro, también a su derecha, había una puerta que conducía al cuarto de baño. En cambio, próximo a donde Stinger, a su izquierda, se veía una puerta entre abierta de madera oscura. Por fin Stinger despertó. Al abrir los ojos, la luz del día le molestó por lo que se los frotó. -No logro recordar nada. Asuero..., me salvó pero... ¿Dónde estoy? - confuso quiso levantarse. Una joven, que pasaba por casualidad, al ver a Stinger fue rápidamente hacia él. -¡No! ¡No debes moverte! Aún estás muy débil - dijo la chica empujándole para que se recostara. Stinger le miró aturdido. La chica era rubia, su pelo brillaba como el oro; con ojos marrones y labios delgados con brillos color rosa. Sus manos eran finas como la porcelana. La brisa que se colaba por la puerta, y que salía por una pequeña ventana, traía el aroma a hierba buena. Vestía unos jeans con un delantal blanco atado a la cintura. Pudo deducir que llevaba una camiseta de manga corta de color azul claro. -Me llamo Stinger. ¿Quién eres tú? ¿Qué hago aquí? ¿Cómo hemos llegado aquí? -Perdona. Tienes que estar desorientado. No sé cómo llegasteis porque no vimos ningún medio de transporte, además no pasa casi nadie por aquí. Os encontré en el granero. Estáis en el orfanato del Campo Sur. Me llamo Jennifer aunque todos me llaman Jenni. -Muchas gracias por todo, Jenni. ¿Cómo están mis amigos? -La verdad es que estoy impresionada por tu rápida recuperación. Estabas bastante peor que tus amigos pese a que ellos están muy mal heridos. No comprendo por qué te has curado antes que ellos. ¿De dónde venís? ¿De una guerra? - y se sonrió tapándose superficialmente la boca con la mano. En ese corto instante, Stinger se fijó en la bella sonrisa de la joven que se entreveía por sus finos dedos, apreciando sus blancos dientes. Stinger permaneció serio. -Lo siento, no debí bromear. Será mejor que sigas descansando - aconsejó Jenni. -Gracias de nuevo pero no hace falta que te preocupes por mí. Estoy bien. -Aún así tienes que cuidarte y no hacer esfuerzos inútiles... Stinger. Al marcharse, Stinger se puso en pie. Notó que no llevaba camisa pues el aire acondicionado estaba fuerte y sentía frío. Se detuvo al lado de Juan Pedro y le tocó el brazo. -Siento ser una carga para vosotros, siempre protegiéndome. Por salvarme casi morís. Puede que sea mejor que me aleje de vosotros. De la mano de Stinger surgió una luz blanca y resplandeciente, asustándose de sí mismo pues sentía cómo, dentro de su cuerpo, algo caliente le recorría hasta llegar a la mano, agotándose. Sin poder apartarla, contempló, alucinado, cómo las heridas de su amigo se cerraban con prontitud. Se estaba curando. Después de que Juan Pedro se curó, Stinger pudo retirar su mano. -Uf, qué débil me siento. ¿He hecho yo eso? Es imposible. ¿Habrá sido Juan Pedro? Se dirigió, tambaleándose, a la cama de Ely en donde permanecía postrada. Le tomó la mano. -Ojalá os pongáis bien aunque... No sucedió nada hasta que, de pronto y de nuevo, percibió que sus fuerzas le abandonaban. Esta vez la luz que emanaba era más intensa. Se puso muy nervioso ya que se quedó pegado cual imán. Comenzaba a perder el conocimiento. El estigma de su frente apareció difuminado. Hizo mucha fuerza para poder desengancharse. Por fin, tras bastante esfuerzo, inundado de sudor, cayó de bruces hacia atrás, quedándose tumbado en el suelo y con la vista borrosa. Al rato, un niño, que lo había presenciado todo, le mirada estando de cuclillas. -Oye, ¿estás bien? - le preguntó, oyéndole Stinger con eco -. ¿Cómo has hecho eso? Mola un montón. ¿Sabes canalizar y exteriorizar tu energía? -Yo no lo he hecho. No tengo poderes, sólo soy una persona normal y corriente. -Poderes y energía son cosas diferentes aunque casi van unidas. ¿Porqué te niegas a admitirlo? Stinger se sentó en el suelo examinando al chaval. Media casi un metro cincuenta, su cabello era negro y corto. Lo que más llamó su atención fueron sus ojos ya que eran totalmente negros. Era de tez negra y tenía unos doce años. -Qué ojos, me... -Entiendo. Te doy miedo y no quieres estar conmigo - interrumpió el niño contristado. -No es eso - contestó tiernamente -. Me gustan tus ojos, lo que ocurre es que se parecen a lo que tienen los Genéticos. -Es que soy medio Genético por eso nadie quiere estar conmigo. Mi madre era humana y mi padre un Genético y de ellos nací yo. -Por cómo te expresas deduzco que tus padres murieron, ¿me equivoco? -Eres muy perspicaz. Antes de conocer a mi madre, mi padre era una mala persona pero cuando la conoció cambió y eso no le gustó a su creador. Experimentó con ellos y los mató. -¿Cómo es posible que sepas todo eso? -Mi madre me transmitía todo lo que ocurría. Me hablaba por lo que en todo momento fui testigo de lo que pasó aunque tengo algunas lagunas. -Tiene que ser una flipada recordar todo desde que estás en el vientre de tu madre. Yo ni recuerdo lo que hice un año atrás, en realidad de unos meses a esta parte. Es como si mi vida hubiera empezado en aquel camión que me llevaba a un extraño campamento. -Es que mi madre era muy especial. Afortunadamente mi padre, antes de morir, me dejó cerca de aquí y luego Jenni me encontró. Stinger se quedó pensativo. -¿Y porqué razón no querría estar contigo? Aparte de tus ojos pareces normal. -Ojalá fuese sólo eso. Me cuesta controlar mi energía por ese motivo, o se burlan de mí o me tienen miedo. Nadie juega conmigo, aunque cada día lo controlo más y mejor. Antes no era del todo consciente pero ahora sí. Gracias a Jenni me resulta más fácil. Me ayuda muchísimo. -¿Jenni? ¿Esa chica rubia tan simpática? -Esa es. Es como si fuera mi madre. La quiero mucho. -Ya veo. Oye, ¿y tú crees que yo también puedo canalizar y exteriorizar mi energía? -Es obvio que sí. Déjame poner la mano en tu frente. Tengo algunas habilidades, herencia de mi madre - y sonrió. De modo que le puso la mano en la frente. El niño cerró los ojos y Stinger, al verle, hizo lo mismo. Se concentró. Pasado un tiempo, de su frente, de nuevo, resurgió el estigma, ahora más visible. Resplandecía con fuerza. En la cabeza del niño rondaban pensamientos muy escondidos en la mente de Stinger. -Orimá muerto. Dusty, el Guardián, protege a El Creador. Mario... Mario, del Mundo Supremo, Neo Génesis, Apocalipsis... Renacerá. Quiere la exterminación... - escuchaba con reverberación. De repente, el chaval abrió los ojos como platos apuntando su mirada al estigma. De su mano, emanó una ligera y extraña energía de color negro y de la frente de Stinger salió otra de color azul claro. Las dos energías chocaron, separándoles por el impacto. El niño fue a parar al otro lado de la habitación. -Aaaaaugh, qué dolor de cabeza. Me siento raro - dijo Stinger agitando la cabeza levemente -. ¡Hey, chaval! ¿Te encuentras bien? - le preguntó yendo hacia él y tambaleándose un poco -. ¿Qué ha pasado? - dijo sentándose al lado del chico, apoyándose en la pared. -Tienes la Biblia Oscura en tu interior. -¿Cómo dices? -Es increíble. Sabía que vendrías pero no pensé que fuera tan pronto. -¿De qué estás hablando? ¿Has dicho la Biblia Oscura? Ya no me acordaba de ella. Al final Tarsis no me dijo nada concluyente sobre dónde puede estar. -¿Tarsis? -Sí, una chica bastante peculiar y misteriosa. -He visto cosas interesante del pasado, del presente y del futuro - hablaba para sí en voz alta. -¿Puedes ver el pasado y predecir el futuro? ¿Qué has visto? -¿Cómo? Ah, sólo eso. Aún no tengo esta habilidad tan desarrollada como otras. -Lástima. Podrías haberme despejado muchas dudas. -Tranquilo, dentro de poco sucederá algo - pensaba en silencio. -¿Qué es lo que te ha hecho salir despedido? -Tú. Tienes una energía asombrosa. -Vaya, vaya... - irrumpió Jenni en la pieza viéndoles sentados en el piso -. Veo que has hecho un nuevo amigo, ¿eh, Carlos? -Íbamos a salir un rato al jardín. ¿Te apetece y te enseño todo esto? -Vale - respondió Stinger. -Toma, ponte esta camisa - le dijo Jenni dándole una camisa blanca y llena de arrugas -. No puedes ir medio desnudo por ahí - comentó entre risas, viendo cómo se levantaban, Stinger se vestía y ambos se marchaban al jardín. ¿Porqué el niño no le habrá dicho a Stinger lo que ha visto? ¿Habrá visto más cosas? ¿Qué suceso importante acontecerá? ¿Se recuperarán pronto Ely y Juan Pedro? No te pierdas la semana que viene el Capítulo 30: La aparición de Tarsis. Stinger descontrolado. Continuará... Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.) Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española. |