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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Spain, Madrid, Móstoles, Hospital, Spanish, Beatriz de Mesina, Female, 21-25, Baile, Cine.

Viernes, 10 de Septiembre, 2004

Fox Stinger: GÉNESIS 3.0

Capítulo 31: Stinger se marcha. Carlos es secuestrado. Nero, un nuevo enemigo.

Carlos y Stinger fueron al jardín . Allí, se les apareció Tarsis de forma misteriosa. Ella le mostró cosas que desvelaron algo más sobre su cometido, sobre él, sobre su existencia, pero sin aclarar nada concreto. Después de esto, Carlos y Stinger, se marcharon al comedor y en donde un adolescente se metió con Carlos. Stinger, al ver esto, comenzó a discutir y su energía salió de él sin control. No obstante, Carlos pudo detenerle, derribándole. Jenni le llevó a la enfermería.

Allí se hallaba una camilla, instrumentos y aparatos médicos, vitrinas con frascos y jeringas, un lavabo, un escritorio con ordenador, dos pares de camas para ingresos, mesillas al lado de estas y una televisión enfrente de las camas.

-Siéntate en la camilla , por favor.

Stinger, bastante serio, se sentó mientras Jenni se acercaba a una de las vitrinas, entre el lavabo y el escritorio. El lado izquierdo servía como espejo. Lo abrió y tomó tiritas, algodón y yodo, un líquido granate muy oscuro. A continuación regresó a donde Stinger. Al llegar, vio que el corte del tabique nasal había casi desaparecido.

-Parece que te curas con facilidad. Te lo limpio y lo examino con más detalle.

Limpio los restos de sangre, comprobando que la herida había cicatrizado.

-No tienes cicatriz - dijo sorprendida -. He podido ver que tienes algunas habilidades especiales y que aún no las controlas. ¿Sabes? Puedo ayudarte a controlar esa energía.

-Carlos me contó que le ayudaste. Te lo agradezco pero lo mío es diferente, además creo que no me voy a quedar por más tiempo.

-¿Cómo? ¡¿Te vas?!

-Sí.

-¿Dejas a tus amigos? - pregunto tranquila y sosegada.

-Es lo mejor. Si permanecen a mi lado de seguro morirán y yo no quiero. Pongo en peligro a la gente que me rodea. De todos modos tengo cosas que hacer.

-¿Cómo qué?

-No quiero que pienses que soy un mal educado pero no te importa.

-Está bien. Perdona. Respeto tu decisión. No puedo obligar a nadie a hacer algo que no quiere - concluyó acabando de curarle y poniéndole una tirita.

-Gracias por todo - dijo dando un respingo de la cama al suelo, poniéndose de pie -. Me voy.

-¡Stinger! Comprendo que hay cosas que debemos hacer solos pero hay situaciones que, aunque no queramos, necesitamos ayuda, ya sea de las personas que queremos o que nos quieren. Deberías preguntarles a ellos. Que tomaran su decisión por cuenta y riesgo.

-Gracias otra vez, Jenni, lo tendré en cuenta. Voy a ver a Carlos y después me iré. Cuida de mis amigos.

-Lo haré. Cuídate mucho.

Stinger salió por la puerta. Jenni se quedó mirando aún después de que la puerta se hubiese cerrado.

Carlos y su nueva amiga conversaban en el jardín, sentados en el césped. La niña sonreía de las cosas graciosas que Carlos le decía.

-En serio, fui muy torpe...

La niña vio que Stinger caminaba hacia ellos. Recordando lo sucedido en el comedor, se puso seria y le siguió con la mirada. Carlos, al ver su rostro, miró atrás.

-¿Aquél no es el hombre del comedor? - preguntó la muchacha.

-Sí. Qué pronto se ha recuperado. Es en verdad sorprendente - decía contento -. ¡Hola Stinger!

-Hola Carlos - hablaba con seriedad -. Vengo a despedirme.

-¿Te piras?

-Es mejor así - intentaba explicar con el semblante alicaído -. Conmigo tú, este lugar y mis amigos corréis peligro.

-No digas tonterías, Jenni puede ayudarte como me ayuda a mí.

-No me malinterpretes pero tú y yo somos diferentes. Ella no puede ayudarme. Nadie puede hacerlo. Con la intervención de Tarsis he comprendido mi destino. Tengo una misión que cumplir sino todo desaparecerá.

-¿Qué misión?

-Te lo diré si guardas el secreto - sonrió un poco.

-Te lo juro - respondió Carlos con firmeza.

-Es posible que no lo entiendas. Soy una creación, he sido creado para proteger el Mundo de Los Sueños, el Mundo Supremo y a El Creador. Debo derrotarme para que los mundos no se vean amenazados por aquél que quiere unificarlos y aniquilar a la raza humana, destruir todo, aunque sea un sueño. Debo evitarlo.

-¿Cómo lo harás tú solo?

-No te preocupes, estoy seguro que él me encontrará. Siente mi energía vital.

-Suena muy peligroso. Ten cuidado y véncele.

-Descuida. Cuídate e intenta ser feliz.

-Ya sé cual es mi destino - murmuró -. Eso haré, gracias.

-Adiós - exhaló Stinger mientras se alejaba.

Carlos no podía evitar continuar viendo cómo se iba haciéndose más pequeño hasta desaparecer.

-¿Quién es ese chico, Carlos? - preguntó la curiosa jovencita.

-Es Stinger, aquél que salvará los mundos y a El Creador.

-No entiendo lo que dices.

-Eeeeeeeh..., no te preocupes, es una historia larga y fantástica.

Stinger regresó a la habitación de sus amigos y, quedándose en la puerta, les observaba. Ely empezó a moverse.

-¿Stinger? - pronunció Ely quejumbrosa y abriendo los ojos con pesadez.

Con los ojos abiertos del todo, enfocó su vista hacia la puerta que se hallaba entreabierta, en la cual no se veía a nadie, para quedarse dormida otra vez.

Pasaron dos días cuando Ely, por fin, despertó. Juan Pedro aún estaba durmiendo.

-Vaya sueñecito que me he dado. ¿Cuánto tiempo habré estado dormida? ¿Dónde demonios estoy? - decía entre bostezo y bostezo -. Esta vez casi no lo contamos. No recuerdo cómo pudimos escapar de allí.

Acto seguido, interceptó con la vista a Juan Pedro, girando la cabeza desorientada para localizar a Stinger.

-Este chico... Como siempre se recupera antes que nosotros. En combate es el primero en caer al igual que recuperarse de las heridas y eso que le gusta dormir. Seguro que anda por ahí molestando.

Enseguida entró Jenni.

-Ah, hola. Por fin alguien ha despertado.

-¿Quién eres tú? ¿Dónde estamos? ¿Cuánto tiempo ha pasado?

-Cuántas preguntas. Me llamo Jennifer, soy la directora y dueña de este orfanato escuela. Han pasado casi cuatro días.

-¿Y Stinger? ¿Dónde está? ¿No la estará molestando? A veces se pone un poco pesado, por no decir siempre.

-Él no está. Se fue hace dos o tres días.

-¿Cómo dices? ¿A dónde? ¿Por qué?

-No lo sé. Se despidió de mí y luego de Carlos y no hemos vuelto a saber nada de él.

-¡Mierda! ¿No la dijo nada más? ¿Ni siquiera una pista?

-No. No obstante, algo que me llamó la atención fue cuando me dijo que al parecer el futuro está en sus manos. Le presté mi ayuda para controlar sus poderes y su energía pero no aceptó.

-¡¿Stinger tiene poderes?! Creo que me he perdido algún capítulo de esta historia.

-Vaya que sí los tiene y es mu fuerte. Si no hubiese sido por Carlos las consecuencias podrían haber sido desastrosas.

-Tarsis no estaba loca. ¿A dónde habrá ido ese idiota? - pensaba para sí -. Perdone, ¿sabe el estado en el que se encuentra Juan Pedro?

-Está totalmente recuperado, es más, tendría que haber despertado antes que tú.

-Pues hay que despertarle ya.

Ely, con algunos dolores, saltó de su cama para ir a la de Juan Pedro, zarandeándole como si fuese un muñeco de trapo.

-Venga dormilón... ¡Despierta!

Ni con la sacudidas ni con los gritos lograba despertarle.

-Se va a enterar este - dijo con tono malvado.

Se sentó encima de él y continuó agitándole, incluso moviéndose ella, aplastándole el vientre con su trasero. Juan Pedro, por su parte, sonreía placenteramente y babeaba.

-Sigue..., sigue - balbuceaba Juan Pedro.

Ely se paró. Se puso roja como un tomate, cerró su puño y, con todas sus fuerzas, le arreó un puñetazo que le hizo sangrar la boca debido a un corte en el labio inferior. Juan Pedro se despertó al instante pegando un brinco y tirando a Ely al suelo.

-¡Aaaaaaah! ¡Cómo duele! Eres una salvaje. Tenía un sueño increíble.

-Pervertido - decía ella malhumorada desde el piso.

Se puso en pie y, bastante enojada, le informó.

-¡Déjate de sueños y vive la realidad de una vez! ¡Stinger se ha dado el piro!

-¡¿Qué me estás contando?! - preguntaba en tono de guasa.

-En verdad eres tonto. Stinger, marchado, largado, esfumado, desaparecido, desvanecido...

-¡Ya basta! Te he entendido. Hay que ir a buscarle - decidió poniéndose serio.

-No me digas. ¿A dónde?

-Tal vez... - intervino Jenni -. Carlos os pueda ayudar. Fue la última persona que habló con él.

Velozmente, Jenni, Juan Pedro y Ely, estos dos últimos maltrechos, se presentaron ante Carlos que, junto a su amiga, conversaban en el comedor, sentados y tomando un refresco. Sólo estaban ellos dos.

-¡Hey, chaval! - gritó Juan Pedro aproximándose con rapidez -. ¿Tú eres Carlos?

-Sí, yo soy - contestó prudente -. Vosotros sois los amigos de Stinger, ¿verdad?

-Necesitamos saber a dónde se ha ido ese tonto - manifestó Ely su rabia y preocupación.

-Debéis apreciarle mucho. Lo siento, le juré que no diría nada.

-Por favor, es vital que le encontremos, si es quien es, está en peligro - imploró Juan Pedro.

-Lo sé pero no puedo deciros nada, es su destino. Está escrito.

-Yo estuve con Carlos cuando ese chico le habló - interrumpió la niña.

-¿Sabes lo que le dijo? Por favor, es muy importante - seguía, Juan Pedro, suplicando.

-Dijo cosas raras. Dijo que había sido creado para proteger los mundos y a un creador y que tenía que derrotarse para que los seres humanos y los mundos no fueran destruidos. Dijo que debía evitarlo y que era un sueño. Luego Carlos le preguntó que cómo lo haría él solo y le respondió que él le encontraría.

-Ely, ha ido a buscar a El Doctor.

-¿No dijo nada más concreto como a dónde iba? - inquirió Ely con insistencia.

-No. Se despidió y se fue - acabó la niña.

-Hay que apresurarse, puede que aún estemos a tiempo - dijo Juan Pedro con esperanza.

-Ya está aquí - susurró Carlos.

De pronto, hubo un fortísimo temblor. Una parte del techo, la que situaba encima de los niños, se desplomó haciendo un agujero por el que descendía, flotando en el aire, un tipo que no parecía tener buena intenciones. Los niños se apartaron detrás de Jenni, Juan Pedro y Ely. El tipo aterrizó suavemente sobre la mesa.

-¿Dónde está el portador de La Biblia Oscura? - interrogó con voz fuerte y ronca.

Este engendro era como todos. Dos metros de altura, bastante corpulento y musculoso, ojos negros... Vestía unos pantalones de vestir y una camisa negra con rayas blancas, sin mangas, muy ajustado al cuerpo, con los botones superiores desabrochados dejando al descubierto su lampiño torso. Llevaba unos zapatos negros muy elegantes y mates. Se sacudió un poco el polvo y hasta se acicalaba.

-¿Quién eres? - preguntaron Ely y Juan Pedro a la vez.

-Me llamo Nero. Si no me traéis y me entregáis al portador de La Biblia Oscura, o destruiré este lugar con todos dentro.

-¡No te atreverás! - replicó Ely.

-Tú ponme a prueba y verás, muñeca.

-No te lo permitiremos - saltó Juan Pedro diciendo y a continuación le susurró a su aliada: -Si este tío está buscando a Stinger, eso significa que aún no le han encontrado. Espero que no nos obligue a luchar, ahora no estamos en condiciones. Estamos muy débiles.

-¿Qué podemos hacer? - preguntaba Ely de la misma manera, susurrando.

-¡Yo! - voceó Carlos -. Yo soy el que buscas.

-¡¿Tú?! Te imaginaba de otra manera. Da igual.

En un visto y no visto, Nero agarró a Carlos como si fuese una pluma, poniéndoselo bajo el brazo. Se elevó de nuevo y se desvaneció en el aire.

-¡Carlos! - gritó Jenni.

-Qué rapidez tan soberbia - decía Juan Pedro maravillado.

-¿Qué pasará cuando descubran que Carlos no es Stinger? - lanzó Ely la cuestión.

¿Dónde estará Stinger? ¿Quién será ese tal Nero? ¿Será muy un enemigo a tener en cuenta? ¿Qué le ocurrirá a Carlos? ¿Qué nuevos acontecimientos sucederán?

No te pierdas la semana que viene el Capítulo 32: Alexei, El Oráculo. Stinger es hallado.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.