Fox Stinger: GÉNESIS 3.0
Capítulo 35: Stinger encuentra
A Alexei. Nero, el Jénoma.
Stinger se introdujo por la entrada de la
chimenea. Tuvo que pasar varios peligros siendo herido en la pierna. Finalmente
logró pasarlos con éxito. Ahora era el turno de Ely, que había
bajado por el pasadizo que se abrió por el suelo, descendiendo por unas escaleras
que se convirtieron en trasparentes al cerrarse la entrada encima de ella. Sólo
la acompañaba una tenue capa de luz que dejaba discernir, por el juego de
luces y brillos, los peldaños y que se colaba por las grietas de un invisible
techo. Fuera de las escaleras, en los laterales y bajo sus pies, se vislumbraba
un abismo de oscuridad infinita.
-Odio estas situaciones en las que no ves
ni tres en un burro - se quejaba.
De bruces, cayó de espaldas dándose
un golpe en la cabeza. Al igual que Stinger, parecía estar en un tobogán.
Tuvo la sensación de que pronto acabaría la diversión, se puso
de pie y se paró de golpe haciendo aspavientos con los brazos para guardar
el equilibrio. Algo se desprendió de debajo de sus pies. Gritó mientras
caía por la inhóspita negrura. Se aproximaba a lo que se asemejaba
a suelo pero era un muro grueso e iba aterrizar de boca. En vez de estamparse contra
él, lo atravesó. Acto seguido chocaba con Juan Pedro, que permanecía
en pie, derribándole y dando algunas vueltas, de modo que éste quedó
encima de ella, rostro con rostro, casi labios con labios. Ely le dio un tortazo,
dejándole la marca de la mano en su cara.
-¡Quítate de encima, aprovechado!
-¡¿Qué?! ¡Pero
si has sido tú la que te has tirado a mí! Menos mal que no ha sido
al revés, me hubieras aplastado.
-¡¿Qué insinúas?!
¡¿Qué estoy gorda?!
-No es momento para demostraciones de cariño
- detuvo un hombre desconocido.
El tipo era de piel negra, sus ojos eran
rojos. En apariencia era musculoso y fuerte. Llevaba la cabeza rasurada y vestía
con una camisa negra de manga larga, ancha, y con unos pantalones negros holgados
pero lo suficientemente ajustados para notársele los músculos de las
piernas.
-Mmmmmm, qué tío más
bueno - pensó Ely -. ¿Nos hemos visto antes? ¿Quién
eres? - miró Ely con familiaridad.
-¿Acaso no me reconocéis? Soy
Erión.
-Erión... - contempló Juan
Pedro alucinado -. Ya no eres una sombra.
-No es tiempo para bromas, hay que rescatar
a El Oráculo.
-Tonto, mírate las manos - dijo Ely.
-Es cierto, tengo un alma. Debe haber una
razón.
-Erión, no es momento para divagar.
Tú sabes dónde está El Oráculo - mencionó Ely.
-Un momento, ¿dónde está
Stinger? - preguntó Erión mirando detrás de Juan Pedro y Ely.
-Eso. ¿Dónde está Stinger?
- repitió Juan.
-Encontramos dos entradas. Él encontró
una en una chimenea falsa y como no sabíamos por cuál buscarte, nos
separamos - explicaba la fémina.
-¡¿Cómo?! Ese camino
es el más peligroso..., y el más directo a la sala de El Doctor. Si
no ha muerto llegará antes que nosotros. Rápido, no hay segundo que
perder.
Erión se dio la vuelta y se marchó.
Ely y Juan Pedro se apresuraron para seguirle y no perderle de vista. Atravesaron
una pared transparente y se difuminaron.
Stinger, mientras tanto, dejó atrás
un pasillo para abrirse, ante él, un gran aposento, más parecido a
un salón. Estaba medio vacío. Todo era casi transparente, las paredes,
el suelo, las escalerillas, las columnas... Notó una corriente proveniente
de un balcón. Fue a investigar, yendo con sigilo, viendo a Alexei.
-¡Carlos! - avisó en voz baja.
Alexei le hizo una señal para que
se fuera.
-No he pasado todo lo que he pasado para
largarme ahora - pensó.
De modo que se acercó a niño,
el cual en postura de estrella, unas cadenas le limitaban, estando éstas
enganchadas en unas columnas. Stinger decidió liberarle.
-¡Stinger! Pensé que...
-Mis amigos me encontraron y me contaron
lo sucedido. No tenías que haberlo hecho y menos sabiendo que eres El Oráculo.
Estoy seguro que cuando tuvo esa visión con Tarsis tú también
lo viste.
-Aún no soy El Oráculo, para
eso tengo que cumplir los quince.
-¿Los quince? Entonces, ¿no
es a los catorce cuando será revelado tu poder?
-No, es al año que viene, coincidiendo
con el acercamiento de Marte a la Tierra.
-Estamos salvados, pues - manifestó
contento -. Ese Doctor no absorberá tu poder, no se fusionará contigo.
Yo lo voy a evitar.
-¿En serio? Pues dime cómo
- salió una voz muy parecida a la de Stinger de detrás de él,
sólo que un poco más ronca.
Stinger, que se hallaba de rodillas para
quitar a su joven amigo las cadenas de los tobillos, se incorporó y se volteó.
No pudo reaccionar ante lo que estaba viendo. Sus ojos se quedaron perpetuos, inmóviles.
Como si fuese un sueño en tercera persona, se veían las piernas y
la bata blanca de El Doctor, que casi llegaba al piso, atisbándose, desde
esa altura, el rostro perplejo de Stinger y, detrás, a Alexei.
-Soy... Soy yo - balbuceaba Stinger impresionado.
-No me compares contigo, yo soy muy superior
a ti. Al contrario de ti, la oscuridad, la maldad, las pesadillas, son lo que me
dan el poder, el poder supremo. Tú estás creado con un corazón
puro, te ha tocado tener todo lo bueno de nuestro creador por eso no me vencerás
nunca, aunque pensándolo bien hasta un corazón puro puede corromperse.
Cuando acabe contigo y obtenga todo el poder que necesito me veré las caras
con nuestro creador en el Mundo Supremo, lo conquistaré y destruiré
a la raza humana para hacer mi ejército perfecto. Reinaré sobre todos
los mundos convirtiéndolos en uno solo y seré una pesadilla eterna,
el ser más poderoso que pueda existir - hizo una pausa mirando a Stinger
-. ¿Y si te dijera que puedes conocer a nuestro creador, a Mario, en persona?
¿Querrías conocerle?
-Sssss..., sí - titubeó.
-Te mata la curiosidad, ¿eh? ¿Será
tan bueno como piensas? ¿Sabías que gracias al poder de El Oráculo
podrás viajar a través de los mundos, verle y hablarle?
Stinger no contestó. Apretaba los
labios porque él anhelaba conocer a su creador pero no quería que
se destruyeran los mundos y las personas que en ellos viven.
-¡No le hagas caso, intenta confundirte!
¡Sabes sus verdaderos planes, sabes lo que pretende! - gritó Alexei
a Stinger -.
-¡Cierra tu maldita boca, Alexei! Mestizaje
de una insignificante humana y un Genético rebelde. Formas parte de un sueño
que pronto acabará. No tienes identidad.
-¡¿Y tú?! ¡Aquél
que se hace llamar El Doctor porque no tiene nombre, porque no tiene identidad propia!
Eres el fruto de nada, eres un vacío en un mundo que no perteneces por eso
ansías el control y la eliminación de todo que no sea como tú.
Ni siquiera eres un sueño. Eres patético.
-Se te van a quitar las ganas de fanfarronear
cuando vayas a formar parte de mí.
-Mario no es nuestro creador, es MI creador.
Tú eres un accidente. Y no te creas que voy a permitir que absorbas las habilidades
de Alexei. Lucharé para remediarlo aunque me cueste la vida - intermedió
Stinger.
-Te pareces a los héroes de cómic
con tu palabreo. Me gustas. Me haces reír y eso me agrada. Lástima
que tenga que borrarte del mapa sino te dejaría como bufón. Te concederé
un regalo de despedida. Aprovéchalo bien - desapareció de delante
de Stinger para aparecer al lado de Alexei, haciendo que Stinger se diera la vuelta
-. Despedíos, está será la última vez que os veáis.
-¡No! - vociferó Stinger dirigiéndose
hacia su amigo y a El Doctor.
Sin embargo, alguien se interpuso en medio,
chocando contra su cuerpo y siendo derribado.
-No grites tanto, pequeño, nadie podrá
oírte. Este lugar será tu tumba.
-¿Eres Nero?
-Vaya, es un honor ser reconocido por semejante
escoria humana. Prepárate para irte al otro barrio, mocoso.
-¿Quieres probar quién cae
antes? - lanzó en tono desafiante.
-Crío insolente, te arrepentirás.
Yo no soy un Genético normal, soy un Genético evolucionado. Soy un
Jénoma.
¿Tendrá, Stinger, alguna posibilidad
de ganar la batalla? ¿Se saldrá El Doctor con la suya? ¿Llegarán
Ely, Juan Pedro y Erión a tiempo para ayudar a Stinger? ¿Estarán
los mundos y la raza humana condenada a la extinción?
No te pierdas la semana que viene el Capítulo
36: El combate contra Nero.
Continuará...
Esta historia está registrada y protegida.
Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)
Nota: Si alguna palabra no es comprendida
por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.