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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Viernes, 05 de Noviembre, 2004

Fox Stinger: GÉNESIS 3.0

Capítulo 38: ... y de nuevo la tempestad. El contraataque de Nero.

Stinger, tras enfrentarse a Nero, cayó herido. Ely y Juan Pedro lucharon contra el enemigo pero también les abatió. Erión no quiso combatir con todas sus fuerzas. Nero fue a robar, a Stinger, La Biblia Oscura de su interior. Gracias a Erión pudo evitarse. Nero deseaba combatir con un adversario digno, al no ser así, envió un ejército de Genéticos y Metamorfos, y él se esfumó. Cuando aparecieron todos estos, se echaron encima de ellos y al apartarse no los hallaron. Reaparecieron en el centro de la ciudad y dos Genéticos estaban divirtiéndose con unos adolescentes a los cuales Erión salvó. Llegaron a un motel y allí conocieron a Lana, una bella joven que ayudó a Erión a curar las heridas de sus amigos. Todos se pusieron a descansar.

El sol entraba por la ventana, molestando mucho a Erión, cegándole. Se levantó del suelo, ya que cuidaba de Stinger, y, protegiéndose los ojos con las manos, bajó la persiana. Por lo visto, las puertas del hostal ya estaban abiertas.

Por su parte, Nero se presentaba ante El Doctor con presunción y orgullo.

-Quita esa estúpida sonrisa de tu cara. ¿Cómo te atreves a presentarte? Stinger y sus amigos aún siguen vivos, incluido ese traidor de Erión - hizo una pausa y siguió diciendo:- Aún noto la débil presencia de Stinger, su energía vital.

-No es posible, estaban medio muertos cuando mandé al ejército de Genéticos y Metamorfos para que los remataran.

-¡Inútil! ¡Hay que acabar con el enemigo uno mismo! ¡Eres un imbécil! Te doy otra oportunidad. ¡Encuéntralos y elimínalos! Si ese gordo de Stinger se vuelve más fuerte... Si no le encuentras me ocuparé de ti personalmente, así que no me decepciones.

Nero se fue cabizbajo y enojado, preocupado y apesadumbrado. Alguien, enfrente de él, le hizo detener el paso.

-Lilith... La perfecta creación de El Doctor - decía hablando al aire, pues estaba el pasillo oscuro, y con ironía.

-Y la más poderosa después de él, no lo olvides.

-Si eres tan poderosa no entiendo por qué no te manda a ti la misión de matar a ese crío.

-Será mejor que le encuentres por que sino...

-¡Déjame en paz! - e introduciéndose en las sombras, se desvaneció.

-Necio. Aunque consigas tu objetivo no podrás mantener viva tu alma - murmuraba la extraña mujer desde las tinieblas.

En el motel, en el cuarto de Stinger, los potentes rayos del sol se escapaban por las rendijas de la persiana. Se despertó contrariado pero pronto recordó en dónde se hallaba. Se incorporó y se puso en pie como si no hubiera pasado nada. No se le veían marcas, ni moratones ni rasguños.

-Qué sensación tan extraña. Me siento muy vital. Más fuerte.

-¿Stinger? - interrumpió Erión los pensamientos de este, entrando al cuarto con los ojos casi cerrados.

-Erión...

-¿Cómo? ¿Ya estás recuperado?

-Eso parece. Me siento muy bien.

-Regeneras tus heridas con rapidez.

-Me muero de hambre. ¿Hay algo para comer? Tengo una sed de caballo.

-Habrá que preguntar a Lana.

-Vaya, con qué familiaridad os tratáis, ¿no?

-No empieces a decir tonterías - le contestó con la seriedad de la que siempre hacía gala.

Bajaron al comedor donde se veían muchas mesas y sillas pero todas ellas vacías. Se sorprendieron de que no hubiera gente. Se recorrieron todo el motel sin ver un alma hasta que, por fin, llegaron a la cocina en donde estaba Lana sentada en un taburete, un poco nerviosa.

-¿Qué ocurre? ¿Qué haces aquí tan sola? - preguntó Erión.

-Pareces abatida - dijo Stinger con ansiedad.

-¿Eh? - dijo asombrada -. Ayer se le veía en mal estado y hoy... - expresaba con sollozos.

-Por favor, llámame de tú - dijo más sereno.

-Dinos qué es lo que te sucede - insistió Erión.

-Estamos condenados. Todo el mundo se ha ido excepto nosotros pero aún así...

-¿Sabes a qué puede ser debido? - preguntó Stinger empezando a ser consciente de la gravedad del asunto.

-Hace rato he escuchado las noticias. El Doctor a enviado monstruos a la ciudad para atacarla, para destruirla y matar a todos los que estén en ella. Buscan a un tal Stinger. Quieren eliminarle.

-Vaya, estoy causando muchos problemas a inocentes y eso es lo que yo no quería, ni quiero. Tengo que irme - dijo Stinger con decisión, arrojo y valentía, casi corriendo.

-¡¿Él es Stinger?! - dijo muy sorprendida.

-¡Espera, Stinger! Perdona que te molestemos -dijo con voz suave -. Esta será la última vez. ¿Tienes algún lugar seguro en donde poder esconderos de momento?

-Sí, tengo una especie de sótano, allí guardo las bebidas y la comida. Hay agua y comida para casi un mes. Primero cerraré el motel.

-Muy bien. Stinger y yo te ayudaremos a cerrar, luego bajamos a Ely y a Juan Pedro y después nos vamos - planeó Erión.

Stinger no sabía lo que Erión pretendía. De modo que, antes de cerrar, bajaron a sus amigos al sótano, junto con Lana, y se marcharon.

-¿Tú crees que Lana y los demás estarán a salvo en ese lugar?

-Espero que sí - le respondía con los ojos casi cerrados -. Tranquilo, Stinger, regresaremos al motel.

Llegaron al final de la ciudad. Hacía mucho calor y se apreciaba como éste se desprendía del asfalto, creando unas ondulaciones que distorsionaba todo en derredor. No circulaban coches ni personas, incluso la mayoría de los pájaros ya no cantaban por su ausencia. Era un silencio aterrador. Se quedaron parados.

-Esto está desierto - comentó Stinger.

-Siento algunas presencias pero hay una que es mucho más fuerte.

-Todo el mundo presiente la energía menos yo.

-Tarde o temprano adquirirás esa habilidad.

De repente, hubo unos temblores.

-Ahora sí que la noto.

-¿Te ves con fuerzas para luchar?

-Me siento muy fuerte pero haré lo que pueda - decía algo atemorizado.

-A ver si lo demuestras.

Las palabras de Erión fueron duras y frías, y eso le hizo enfadarse.

Por fin se presentaron tres Genéticos de grandes proporciones con un aspecto feroz y con sus venas hinchadas de líquido verde fosforescente fluyendo por ellas. Al ver esto, Stinger se amedrentaba más.

-No te dejes fiar por las apariencias, a pesar de su musculatura y de su energía, tú eres más fuerte que ellos.

-A ver si nos aclaramos - contestó Stinger enrabietado.

Erión tomó la iniciativa y fue a toda velocidad hacia sus enemigos que se habían quedado esperando, sonrientes, la llegada de su adversario. Stinger reaccionó tardíamente, poniéndose a correr. Erión iba mucho más rápido pero, casi, llego a alcanzarle.

-Este chico cada vez me impresiona más. ¿Qué sorpresas guardará?

Mientras se aproximaban, los dos bandos se examinaban a través de la mirada. Erión emprendió el combate. Stinger, por su parte, se paró a medio camino sin saber qué hacer, observando cómo Erión se enfrentaba a los tres Genéticos.

-Qué fuerza. Es increíble. Son tres y esquiva sus golpes y se los devuelve. Yo jamás podré hacer eso - pensaba para sí.

Pese a su gran fuerza, Erión fue derrotado.

-¡¿Cómo es posible?! - gritó Stinger.

Los tres Genéticos, que no hablaban, se miraron, y después a Stinger, sonriendo maliciosamente. Uno se escondió detrás del otro y el tercero detrás del segundo, ya que eran exactamente iguales, y volaron hacia Stinger, el cual se quedó paralizado. Cuando llegaron hasta él, le dieron un puñetazo seco en el estómago. Seguidamente, el otro salió de las espaldas de su gemelo, asestándole un rodillazo en la cara y, para concluir, los tres formaron una bola de energía frente al pecho de su víctima, la cual le quemaba, y le hizo chocar contra una farola haciendo que esta explotara. De entre la humareda, surgió una luz blanca cegadora. Era Stinger. Sus penetrantes ojos azules se podían ver entre la espesura de la negra nube y su Stigma resplandecía con tremenda potencia.

-¿Qué? ¿Os lo habéis pasado bien? Pues será la última vez.

Su cabello estaba del todo blanco y tan de punta que podían clavarse. La estela que dejaban sus ojos al movimiento de su cuerpo aturdía a sus oponentes. En un abrir y cerrar de ojos, Stinger se desintegró ante los ojos atónitos de los Genéticos. Al rato, eran golpeados por una fuerza que no podían ver. Los ojos negros de estos, tornaron a blancos. Sus cuerpos se consumieron, dejando la sangre fluorescente que, a los pocos minutos, se volvió oscura y se evaporó.

-Me has sorprendido en gran manera, Stinger. Pese a tu poder, yo te supero en todo - salió una voz desde la terraza de un apartamento.

-¡Nero! ¡Baja si eres hombre! - interpeló Stinger con rabia.

-No tientes a la suerte, mocoso - le decía mientras bajaba de un salto y levitando -. No creo que quieras verme furioso. Ni tus pelos blancos, ni tus ojos azules destelleantes, ni tu Stigma ni tu energía me van a intimidar.

-Eres un chulo con esas gafas de sol. Con eso no impresionas a nadie. Un consejo... No me subestimes.

Desde otro ángulo, en un tejado, la figura en sombra de una mujer, observaba todo.

-Nero es un estúpido. De esta no va salir. Aunque ese muchacho sea inexperto es mucho más fuerte que él y aprende rápido. ¿Cómo hará para ocultar su verdadera fuerza? Es un humano bastante raro en su especie. Diría que único. Ya entiendo el temor de El Doctor.

-Como siempre los humanos hablan mucho - fanfarroneaba Nero.

-Eres tú quien le está dando al palique...

-Insolente. Te vas a arrepentir de haber aparecido en este mundo y de estar en él. Te voy a hacer sufrir como nunca nadie lo ha hecho.

-¿Lo ves? - decía Stinger -. Menos cháchara y demuéstramelo.

-¡Grrrrrr! ¡No te aguanto! - chilló con rabia -. ¡Vas a morir!

Nero se lanzó al ataque, como una fiera, contra Stinger. Este le aguardaba ansioso y seguro de sí mismo, poniéndose en guardia.

¿Pondrá, Nero, fin a la existencia de Stinger? ¿O será Stinger quien derrote a Nero? ¿Qué hará la misteriosa mujer llamada Lilith? ¿Podrá Erión ayudar a su joven amigo?

No te pierdas la semana que viene el Capítulo 39: El robo de La Biblia Oscura. La muerte de Stinger.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.