La Familia
La familia. Se supone que debe ser un remanso de paz,
un clan, algo tan unido que nadie ni nada pueda separar. Los miembros de la familia
deberían unirse en tiempos de dificultad. Cuando estás mal, realmente
mal, debería ser la familia y sus integrantes, padre, madre y hermanos, quienes
deberían consolarnos, animarnos e infundirnos la esperanza perdida, y cuando
va todo genial compartir esa alegría con todos. Desafortunadamente no hay
familias así y menos hoy en día cuando algunos padres o madres tiran
a sus hijos a la basura o los maltratan o incluso llegan a matarlos. O hijos/as
que salen por ahí llevando una vida disoluta bebiendo o drogándose
hasta más no poder que se caen o aquellos que incluso pegan a su padre e
insultan de forma humillante a la madre que les dio el ser, que ven cómo
su hijo/a destruye su vida y que se sacrificaron para que tuviera todo lo que ellos
no tuvieron, es decir, una educación, cariño..., se va por el sumidero
de disolución.
No se trata de saber si la culpa son de los padres o de los hijos, se trata de saber
si hay esperanza para la familia y, en definitiva, para la sociedad mundial. ¿Dónde
están los principios? ¿Y los valores que nos permitian ir por el mundo
con la cabeza alta? Cada vez hay padres más modernos e hijos más independientes
que se preocupan de vivir solo para sí mismos, sin pensar que se nos escapa
la vida sin haber hecho verdaderamente algo importante con nuestra vida.
Aveces me pregunto: "Si muriera, ¿quién vendría a mi entierro?"
Claro está, no podré estar allí para verlo pero lo que sí
puedo decir es que eso dependerá de la clase de persona que sea a lo largo
de mi vida. Ahora me doy cuenta que uno no es importante cuando nace por que nadie
sabe qué clase de personas seremos, sin embargo sí somos importantes
cuando morimos por que las personas que nos rodearon en nuestra vida sabrán
cómo éramos. Si hemos sido gente de principios y valores inquebrantables,
dirán: "hemos perdido a un hombre, o a una mujer, ejemplar con una personalidad
única, amigo/a de sus amigos, alguien en el/la que se podía confiar",
y si han sido unos capullos que solo se han preocupado de ellos mismos se alegrarán
de que nos hayamos ido al otro barrio o puede que se muestren dolidos para dar una
apariencia y por dentro les importe un carajo que ya no estés por que en
realidad nunca les has importado.
En definitiva, la familia nos dicta, en cierta medida, la clase de personas que
seremos. Si hay unión familiar que nos inculque "valores y principios"
seremos personas que muchos recordarán. La familia que no se tiene cariño
no inculca nada que merezca la pena, posiblemente nos convirtamos en personas mezquinas,
sin cariño natural y seremos como esos hijos o padres que se destruyen a
sí mismos y a los que los rodean.