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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Viernes, 12 de Agosto, 2005

Fox Stinger: GÉNESIS 5.0

Capítulo 57: Kanel y Khyl, los hermanos caninos. Stinger, el cachorro humano.

Ely y Juan Pedro lograron librarse de Nero tras acumular mucha energía y proyectarla contra él. Por otro lado, Stinger buscaba a Troyana en el interior del hospital en donde un Metamorfo con apariencia de araña le atacó. Le envenenó y entró en delirio. Cuando despertó pudo deshacerse de las telas que le envolvían, descubriendo que la araña había sido muerta. El Doctor pidió a La Pesadilla Eterna que creara a otro ser extraordinariamente fuerte.

Stinger se encontraba en un lugar del hospital totalmente diferente por donde había entrado. Ésta no estaba en ruinas y parecía bien cuidado. Apagó la linterna y anduvo hacia delante, con precaución y nervioso por el estresante silencio e inquietantes sonidos que oía con frecuencia.

-Uno nunca se acostumbra a estas situaciones.

Miró hacia arriba, viendo un nivel superior. Aquello tenía forma cuadrada. La parte de abajo se asemejaba a una sala de espera con sillas sujetas al suelo. Por el lado derecho se podían ver unas taquillas las cuales los cristales eran tapados por unas persianas flexibles. Algo permanecía en su interior. Además, alguien le vigilaba desde una altura considerable, quizá desde el segundo nivel.

-No sé cómo voy a encontrar a Troyana. Ojalá aún no haya dado a luz a Fox. ¡Troyana! – gritó.

De pronto, a continuación de que el eco se desvaneciera, oyó unos extraños murmullos.

-¡¿Quién anda por ahí?! Será mejor que me pire de aquí antes de que me salga cualquier cosa.

Iba a echar a correr cuando un bonito cachorro de perro surgió en frente de él.

-Ey, ¿de dónde sales tú? Eres muy lindo y pequeño para estar en un sitio tan peligroso como este.

Al rato, otro cachorro se puso detrás de él, notando, Stinger, su presencia.

-Ya entiendo. Estoy acorralado. Ya era de extrañar que hubiese algo normal por aquí.

Los ojos del cachorro de enfrente, pasaron de marrones a verdes y se transformó en un forzudo animal de dos metros, con colmillos y garras afiladísimas, sosteniéndose sobre sus dos patas traseras y con un aspecto feroz. El de atrás hizo lo mismo. Los dos se tiraron hacia Stinger, quien los esquivó dejando que chocaran el uno contra el otro.

-Debo encontrar a Troyana y salir pronto – repetía mientras corría a protegerse entre las sillas.

Los perros comenzaban a olisquear para ubicar a su presa. Le localizaron y arrancaron las sillas de cuajo dejando a Stinger al descubierto.

-No escaparás – dijo uno de ellos que tenía un pendiente en la oreja.

-¿Por qué queréis matarme? Yo no he hecho daño a nadie – decía Stinger.

-Hum, humano y encima cobarde – dijo el otro que llevaba un collar en el cuello.

Finalmente le arrinconaron contra la pared.

-Si Ickaniel estuviera vivo, tal vez podía razonar con ellos – pensó en voz alta.

-Espera – paró el perro con el pendiente en la oreja -. ¿Conociste a Ickaniel?

-Sí, combatió a mi lado, junto con otro compañero...

-¿Cómo se llamaba? – interrogó el canino.

-No sé a quién te refieres. Estábamos Juan Pedro, Ely, Ickaniel, Asuero y yo.

-¡Asuero! – exclamó el del collar.

-¿Acaso les conocíais? – inquirió casi en voz baja, con temor.

-Sí. De modo que tú eres Stinger – continuaba el canino del collar.

-Así es. ¿Por?

-¡Prepárate humano porque vas a morir!

-Pero, ¡¿por qué razón?! ¡Luchamos juntos contra los Hermanos Sangrientos! Él... Él e Ickaniel nos salvaron la vida.

-¡Mientes! ¡Nos llegaron rumores de que fuiste tú quien los mató! Vas a morir – y se dispuso a matarlo.

-¡Alto, Khyl! – detuvo el del pendiente en la oreja el cual sus ojos ya habían tornado marrones.

-¡¿Cómo?! No puede ser, Kanel, ¿confías más en este humano que en El Doctor?

-Deberíamos escuchar su versión ya que oímos la de El Doctor.

-Como quieras pero fue él quien mató a Ickaniel y a Asuero.

-¡No! ¡Eso no es cierto!

-A ver, humano, cuéntanos tu historia. ¿Qué sucedió?

-Primero me tope con Asuero. Estaba en una mazmorra, ciego y envejecido.

-¿Ciego y envejecido? ¡Eso es imposible! Kanel, ¡es obvio que está mintiendo!

-¡Calla! Continua.

-Erión nos ayudó a salir...

-¡¿Erión?! ¡¿Ese traidor?! – volvió a quejarse Khyl, el del collar en el cuello.

-¿Quieres dejar de interrumpir? Prosigue, por favor.

-Nos encontramos con Los Hermanos Sangrientos y absorbieron la fuerza vital de Asuero y también la mía. Esa parte no la recuerdo bien.

-Claro, por que está mintiendo. Matémosle ya.

Kanel se le quedó mirando con cara de enfado.

-Está bien, me voy, esto no lo aguanto pero me mantendré cerca – avisó Khyl.

-No sé, supongo que Erión me ayudó. Pensé que Asuero había muerto y me marché en busca de la sección. Allí me reuní con mis amigos. Íbamos a irnos cuando los Vampiros Metamorfos regresaron. Ickaniel se transformó, sin embargo fue derrotado. Intenté luchar contra ellos pero no pude hacer nada. Creí que iba a morir cuando apareció Asuero, rejuvenecido y lleno de fuerza. Según me contó él tenía la habilidad de robar la energía y los poderes de algunas criaturas y que por ayudar a un anciano de una terrible enfermedad, envejeció. Al parecer cuando aquellos vampiros absorbieron su energía se llevaron consigo aquella que tenía a Asuero condenado a la vejez. Recuerdo que me contó que Ickaniel había sido un Guardián y que fue desterrado por no ser de sangre pura.

-Hoy día ninguno es de sangre pura, excepto Los Kángeles. ¿Qué más pasó?

-Asuero e Ickaniel, ya recuperado, combatieron con unas estacas que llamaron Matteria Plattus. El Metamorfo absorbió a su hermano y cuando cayó a la piscina de sangre de Genéticos...

-¿Una piscina con sangre de Genéticos? Me temo que esa sangre pertenecía al Señor Eterno.

-¿La Pesadilla Eterna? Ahora lo comprendo. Por eso se convirtió en un ser mucho más poderoso y temible. Desafortunadamente, con mis amigos en mal estado, yo sin fuerza suficiente para derrotar ni tan siquiera una mosca y la sección a punto de explotar, Asuero gritó que me los llevase, que él se encargaría del Metamorfo... Siento no poder contártelo al detalle, es que tengo lagunas de memoria.

-Puedes estar tranquilo, amigo, te creo. Tus ojos me confirman que eres un alma noble.

-Gracias.

-¡Kanel, ¿estás loco?! – irrumpió Khyl que lo había escuchado todo.

-Hermano, si no estás con nosotros, estás contra nosotros y eso quiere decir que tendremos que pelear.

-¡¿Qué?! ¡¿Hasta ese grado te ha comido el coco ese cachorro humano?!

-¿Cachorro humano? – pensó Stinger.

-Sé que no miente y tú también lo sabes.

-De acuerdo. Entonces, humano, aclárame una cosa.

-Dime.

-¿Por qué El Doctor quiere eliminarte?

-Tal vez porque soy El Génesis. No lo sé.

-¡¿Cómo has dicho?! ¡¿Tú eres El Génesis?! – preguntaron los dos casi a la misma vez.

-Bueno, eso decía Tarsis, incluso El Doctor mismo.

-Definitivamente, eres sincero. Ickaniel y Asuero te protegieron porque sintieron lo mismo que siento yo. Eres el único que puede acabar con este infierno. No obstante – seguía Kanel -. Aunque le derrotes todavía tienes a un, más poderoso si cabe, enemigo. La Pesadilla Eterna.

-¿Vosotros sabéis algo sobre él?

-Algo sabemos.

-Podríais contármelas mientras busco a mi mujer.

-¿A tu mujer? ¿Tan joven? ¿En este lugar?

-Sí. Un secuaz de El Doctor la secuestró y está a punto de concebir. Tengo que hallarla antes de que nazca mi hijo y experimente con él.

-Nosotros hemos visto cómo se llevaban a una humana embarazada a una sala secreta no muy lejos de aquí – informó Khyl.

-¿En serio? Por favor, indicadme el camino.

-Por supuesto – contestó Kanel.

Al tiempo que Kanel y Stinger caminaban, Khyl se quedó rezagado para conspirar.

-Aquella humana tenía una energía sospechosa. No me fío de este cachorro. En cuanto Kanel se despiste, me lo cargo. Seguro que El Doctor y el Señor Eterno me lo agradecerán.

De entre la espesura tenebrosa, unos ojos verdes emergieron de ella dando paso a un cuerpo femenino, Lilith, mientras Khyl corría junto a su hermano y Stinger.

-Vaya, vaya, que perrito más travieso, no se puede negar que lleva parte de la sangre de La Pesadilla Eterna. Es un estúpido – y de nuevo se escondió entre las sombras, desapareciendo.

¿Encontrará, Stinger, por fin a Troyana? ¿Qué pasará con Khyl? ¿Cumplirá su amenaza? ¿Qué ocurrirá con Juan Pedro y Ely?

No te pierdas el Capítulo 58: ¿Troyana muerta? Khyl a solas con Stinger.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.