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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Viernes, 19 de Agosto, 2005

Fox Stinger: GÉNESIS 5.0

Capítulo 58: ¿Troyana muerta? Khyl a solas con Stinger.

Tarsis protegió a Ely y a Juan Pedro y les curó, incluso les dio más vitalidad. Stinger, en cambio, se encaró a una araña Matamorfo que le envolvió en una tela tras envenenarle. Sin embargo, alguien le libró de ella. Investigando, unos perritos le amenazaron. Se transformaron. Su objetivo era matarle, mas cuando Stinger nombró a Ickaniel, la persecución cesó. Les contó el combate que tuvo lugar en la sección Mathril. Kanel le creyó pero Khyl tenía sus reservas. Ambos le acompañaron en busca de Troyana.

Por otro lado, Ely y Juan Pedro, estando en la segunda planta, intentaban hallar la forma de seguir subiendo al piso superior, donde suponían que podía estar Alexei y El Doctor. Aquella planta era de estructura cúbica.

-Caray, este palacio de cristal es gigantesco – expresó Juan Pedro.

-Ha cambiado mucho, ni siquiera es como lo recuerdo.

-¿Has estado aquí antes?

-Sí. Lo vagos recuerdos que tengo son duros. En este palacio es donde El Doctor me convirtió en parte de sus secuaces. Afortunadamente soy de voluntad fuerte y actúe un poco dejando que creyera que lo había conseguido para liberarme de él. Casi logra cambiarme hasta que os conocí a Stinger y a ti.

-¿Lo dices en serio? ¿No estás fingiendo como hiciste con El Doctor?

-¿Dudas de mí a estas alturas? Mírame a los ojos – le coloca enfrente de ella -. Dime lo que ves.

Sus rostros iban aproximándose. Se miraban los labios con deseo pero también con precaución.

-Juan Pedro, yo...

-Ely, yo... – dijeron los dos al mismo tiempo.

De súbito, surgió de la nada una bestia. Procedía del pasillo que tenían delante. Pasó de refilón sin llegar a ver qué era. Juan Pedro empujó a Ely para que sorteara al engendro. Este cayó a la fuente de líquido verde.

-¡Juan, ¿qué ha sido eso?!

-No tengo ni idea. Creo que no deberíamos quedarnos a averiguarlo.

El monstruo emergió de la fuente y, de un salto, subió al piso superior, aterrizando en medio de los dos ya que Ely se situaba en un lateral, el izquierdo, y Juan Pedro en el lado opuesto. La fémina corrió, al igual que Juan, para reunirse frente a una puerta. Ely fue la que inició la huida, llamando la atención del engendro. Este era negro, de tres metros de altura, tenía apariencia humana pero con características de cucaracha.

-¡Ey, bicho asqueroso...! ¡Aquí! ¡Métete con alguien de tu tamaño! – gritó Juan Pedro lanzándole una bola de energía.

El ser, con sus ojos verdes muy luminosos, se volteó furioso y se dirigió hacia él. Éste, a su vez, se puso a correr con todas sus fuerzas hacia la puerta en donde ya se encontraba Ely. Ella intentaba abrirla pero era muy pesada y difícil de abrir.

-¡Date prisa! – exclamó Juan.

-¡Ya lo intento! – gritó malhumorada -. ¡Necesito ayuda!

-¡Mierda!

El Metamorfo era lento, así que le dio tiempo a ayudar a su compañera. Consiguieron abrir la puerta, no obstante, despacio y con mucho esfuerzo. La cucaracha humana se dispuso a atacarles con una de sus patas la cual tenía pinchos puntiagudos y afilados.

-Es una cucaracha española con mezcla de sevillana. ¡Puede volar! – notificó Ely.

-Gracias por la información pero no es momento de relatar sus características – dijo Juan Pedro nervioso y sudando.

La puerta finalmente pudo abrirse un resquicio suficiente como para que pudieran pasar. Primero lo hizo Ely, seguido de su amigo, quien la empujó para que se apresurase. Cuando entraron, la pata de la cucaracha forcejeaba contra aquellos que luchaban por clausurar la entrada.

-¡Menuda fuerza tiene el insecto este! – decía Juan.

Tras un buen rato haciendo todo lo posible por cerrarla, lo consiguieron atrapando la pata del ser, la cual se cortó y cayó al suelo.

-¡Argh! ¡Qué repugnante! Además tiene un olor vomitivo – comentaba Ely tapándose la nariz.

-No nos retrasemos – instó Juan Pedro tomando de la mano a Ely y llevándosela.

Stinger, Kanel y Khyl, seguían andando por un vasto pasillo lleno de pasajes a los lados que conducían a otros sitios.

-Vaya laberinto – manifestó Stinger algo asombrado.

-El palacio cambia constantemente – le hablaba Kanel.

-¿Cómo puede ser eso posible?

-El Doctor, por medio de sus sueños y junto al poder del Señor Eterno, cumple sus deseos, aunque no todos, pues es muy limitado. Sin embargo, algo me dice que El Doctor no le necesita tanto como quiere hacerle creer. Estoy seguro que el Señor Eterno también puede hacer más de lo que quiere hacernos creer. No entiendo por qué se utilizan mutuamente.

-A mí no me mires. No tengo ni idea.

-Kanel – interrumpió Khyl -. ¿No era la Sala C? – preguntó mirando para atrás ya que se había adelantado unos cuantos pasos.

-Creo que sí. ¿Por?

Stinger y Kanel llegaron a la sala que permanecía abierta. La puerta era blanca y de hierro, abollada y llena de sangre.

-No – susurró Stinger -. No está. ¿Qué ha ocurrido aquí?

-Huelo a sangre y a cachorro recién nacido – comunicó Khyl.

Stinger accedió sin demora, pero con cautela, al interior. Era amplia. En medio se veía una mesa alta de aluminio con gasas llenas de sangre, al igual que el suelo de alrededor y los instrumentos quirúrgicos que estaban en otra pequeña mesa de aluminio.

-Parece que Fox ya ha nacido. No permitiré que manipulen sus cuerpos.

-Lo siento, cachorro humano, no sé dónde puede estar. Hay olores que me confunden. Si quieres puedo ir a averiguar – se prestó Kanel.

-¿Harías eso por mí?

-Claro, Ickaniel o Asuero lo hubiera hecho.

-Muchas gracias. Ojalá tengas éxito. Yo iré por otro lado. Esto es muy grande.

-De acuerdo. Khyl – llamó Kanel, su hermano -. Protege al cachorro, voy a intentar recuperar a su pareja.

-Bien. Esta es mi oportunidad – pensó Khyl para sí y prosiguió diciendo a Kanel: - Ve sin preocupación. Yo le cuidaré y protegeré – dijo con una falsa sonrisa.

Así es que Kanel se fue corriendo desapareciendo al instante.

-Khyl, tú conoces este lugar mejor que yo. Seguro que te sabes cada rincón de este palacio. Por favor, ayúdame a hallar a mi esposa e hijo.

-Hum – sonrió ampliamente -. No.

-¿Cómo dices? Kanel ha dicho...

-Me importa una mierda lo que haya dicho el estúpido de mi hermano. Se cree el jefe así como las mentiras de un humano, la plaga más dañina que ha existido – se atravesó en las palabras de Stinger, poniéndosele los ojos, de nuevo, verdes.

-Yo no soy una plaga, la plaga son los monstruos que crea ese Señor Eterno y El Doctor, que destrozan todo a su paso y eliminan a todo aquel que se les ponga por delante.

-Ya. Si realmente eres El Génesis y te borro del firmamento, ellos seguro me gratificarán en gran manera.

-Por supuesto que sí – dijo sonriendo para ponerse serio -. Con la muerte. Se nota que no conoces a la oscuridad. El que me mates no te librará de ellos.

-¡No digas más! Por mucho que quieras persuadirme no lo lograrás. Vas a morir y nadie me lo impedirá.

-Yo no intento persuadir a nadie, es la pura verdad. Si quieres engañarte que con mi muerte te vas a beneficiar, estás equivocado pero allá tú. Pensé que Asuero e Ickaniel eran tus amigos y que me ayudarías y, de paso, honrar su memoria pero compruebo que no les apreciabas en absoluto. Eres un monstruo más como la mayoría que han intentado eliminarme.

-No vayas a creer que tus palabras me conmueven. No voy a ser condescendiente contigo. Si eres El Génesis serás un duro rival, de modo que prepárate y lucha.

-No quiero luchar contra alguien tan desleal y sin honra. Si te mato no seré mejor que tú.

-Qué bonitas palabras. ¡Te exijo que luches! – vociferó con ferocidad.

¿Luchará Stinger contra Khyl? ¿Le matará este? ¿Troyana estará aún viva? ¿Podrá encontrarla Kanel? ¿Saldrán Ely y Juan Pedro del nuevo aprieto?

No te pierdas el Capítulo 59: Erión Oscuro. La rabia de un padre. El Stigma Oscuro.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.