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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Viernes, 26 de Agosto, 2005

Fox Stinger: GÉNESIS 5.0

Capítulo 59: Erión Oscuro. La rabia de un padre. El Stigma Oscuro.

Juan Pedro y Ely intentaron decirse algo importante pero, otra vez, algo les interrumpió. Un Metamorfo cucaracha. Consiguieron deshacerse de ella, de momento. Por su parte, Stinger, Kanel y Khyl, llegaron a la Sala C. Todo estaba lleno de sangre y Troyana no se encontraba. Kanel se ofreció para buscarlos dejándole solo con su hermano. Después de una conversación, Khyl estaba dispuesto a acabar con la vida de Stinger.

Khyl principió su avalancha de golpes, patadas y llaves. En cambio, Stinger solamente se limitaba a esquivarlos, llevándose algún que otro golpe.

-¡Venga, humano, esfuérzate un poco!

-Te he dicho que no pienso enfrentarme a ti.

De súbito, el combate se vio frenado. Una bola de energía, del tamaño de una pelota de tenis, atravesó el tórax de Khyl, dando casi de lleno a Stinger.

-¿Qué ha sido eso? ¡¿Khyl?! ¡¿Qué te pasa?! – dijo sorprendido con su ropa salpicada de sangre verde.

-De... Déjame – decía sin fuerza, sin embargo, Stinger se acercaba -. ¡Apártate! – le gritó retirándole violentamente con el brazo.

-¿Quién ha podido...? – cuestionaba Stinger.

Dio unos pasos para atrás, dejando a Khyl por delante de él, encogido de dolor. De repente hubo un sonido. Stinger miró arriba.

-¡¿Has sido tú?!

-Parece que ha pasado un siglo sin vernos – salía una voz familiar desde las tenebrosas alturas -. Deberías agradecérmelo. Quería matarte y yo te he protegido – sonaba la voz reverberante.

-¿Por qué lo has hecho, Erión? Tú no eres así.

Seguidamente se dejó descubrir. Sus profundos ojos verdes fluorescentes penetraban los ojos de Stinger, dañándole.

-Esos ojos... ¿Qué te ha ocurrido? Te noto..., diferente.

-Eres un necio – metió baza Khyl -. No sabes con quién te enfrentas. No sabes quien soy yo.

-¿No? Si te ves con ánimo... Muéstramelo tú – dijo Erión sonriendo maliciosamente, saliéndole unas arrugas feas en el rostro.

-¡Ni se te ocurra! - intermedió Stinger -. No lo permitiré.

-Quítate de en medio estúpido cachorro – decretó Khyl.

-No pienso tolerar que una persona indefensa se enfrente a un desequilibrado.

-Eso ha tenido gracia – comentó Erión.

-¡Largo de aquí! – vociferó el can abofeteándole severamente, arrojándole al suelo.

-No voy a consentir esta situación.

Stinger desató su rabia y se transformó. Sus ojos azules fosforescentes dejaron impresionado a Khyl que no podía moverse del potencial energético que desplegaba.

-Siiií, así me gusta – contemplaba Erión sonriente -. Ahora podré comprobar en serio en qué han ido a parar estos meses de entrenamiento. No puedo esperar a probarte. A ver si eres capaz de no perder la consciencia.

Stinger no se movía. Su aura en forma de llama blanca era más impetuosa que en veces anteriores.

-¿Cómo te has podido pasar al otro bando? Con lo que te apreciaba.

-Olvida las sensiblerías y enfréntate a tu destino. ¿O es que tienes miedo?

-No comprendo qué te ha podido pasar pero voy a averiguarlo y te ayudaré.

-Muy gentil por tu parte mas no necesito la ayuda de El Génesis, un personaje de ficción.

-Lo siento pero tampoco lucharé contra ti.

Regresó a su estado normal y fue junto a Khyl que se sentó en el suelo. Lo levantó para llevarle a algún lugar seguro y curarle.

-¡¡¡Stinger!!! – chilló Erión enojado -. ¡¡¡No me des la espalda!!!

Stinger no contestó.

-Maldito, te arrepentirás de esta osadía.

Erión voló hacia Stinger, que sostenía a Khyl. Al sentir el Ki de su enemigo, aquel que hasta hace poco había sido su amigo y aliado, empujó a Khyl para que no le hiriera, recibiendo él el impacto.

-¿Qué? Stinger – decía un Khyl sin apenas fuerzas para levantar la voz -. Iba a por mí. ¿Porqué has hecho eso? ¿Porqué me has salvado?

-Sé que... – platicaba quejumbroso -. En tu interior no eres malo, tan sólo te ciega la oscuridad, como a Erión aunque en él es más intenso.

-Vamos, Stinger, pelea. Si no lo haces verás cómo mueren todos aquellos a quienes amas - instigó Erión.

-¡¿Qué dices?!

-Lo que oyes. Elisabeth, Juan Pedro, tus insignicantes aliados, tu esposa y, tal vez, tu hijo.

-¿Mi hijo?

-Je, je, je. Así es. Tu hijo ya ha nacido y será convertido por el Señor Eterno en su heredero y si se rebela su final llegará, como el tuyo.

-No... lo... voy... ¡¡¡NO OS DEJAREEEEEEEÉ!!!

Stinger se estiró de tal manera que toda su energía brotó de golpe, expulsando a Erión con desmedida dureza.

-Sigue. Enfurécete, saca todo tu potencial. Muestra a La Pesadilla Eterna de lo que eres capaz.

Sin más espera, Stinger atacó sin piedad. Erión se quedó bastante perplejo. La furia le otorgaba un tremendo poder.

-Cuanto más llenes tu alma de odio más Ki pierdes y la oscuridad te invade más rápido – decía Erión.

Su oponente no le escuchaba. Le golpeaba sin tregua. Erión casi no podía detener ningún ataque y, aunque lo estaba pasando mal, daba la sensación de que no le hacía nada, pese a que sangraba en abundancia por la boca y la nariz. A continuación llegó Kanel con Troyana en la espalda y medio inconsciente.

-¿Qué caninos está pasando aquí? ¿Khyl? ¡Estás herido!

Kanel fue corriendo junto a su hermano.

-Khyl, ¿qué es todo esto?

-Erión, el traidor, ha enloquecido. Stinger me está protegiendo. Lo siento, Kanel, ahora veo que el cachorro no mentía.

-Ya no importa. Ese cachorro tiene una energía muy poderosa y sé por qué razón no la utiliza toda. Qué extraño, Erión está transformado en Oscuro.

-Nosotros también – replicó Khyl.

-Ya no. Al contrario que Erión, nosotros sólo somos Metamorfos y poseemos una ínfima fracción de la sangre de La Pesadilla Eterna. Además, nuestros ojos han vuelto a la su estado natural.

-¿Porqué?

-El odio y la sed de venganza que sentíamos ha perecido y nuestro corazón, nuestro cuerpo, ha rechazado la sangre de La Pesadilla.

-Kanel, tienes que ayudarle. Intentó llevarme a un lugar donde curarme pero Erión se interpuso – relató refiriéndose a Stinger -. Para mí es tarde. Ayúdale y protégele en recuerdo de Ickaniel y Asuero. En recuerdo de cuando fuimos Guardianes.

-Descansa. Cumpliré tu petición – decidió Kanel, dejando a Troyana tumbada en el suelo.

Stinger se retiró a tomar un poco de aire pues estaba muy fatigado.

-¡Cachorro humano, guarda tu rabia! ¡Cuánto más aumenten los sentimientos que pertenecen a la oscuridad, más fuerte se hace él debilitándote tú!

Sin embargo, no le hizo caso, es más, convocó una cantidad increíble de energía y la proyectó contra su amigo-enemigo, quien permanecía sonriente.

-Vaya, quieres jugar duro, ¿eh? Eso no es nada para mí - respondía Erión con seguridad.

Inmediatamente después, Erión invocó una diminuta bola de energía y la lanzó. Tanto la de él como la de Stinger forcejeaban, ganando terreno una esfera cada vez.

-Aún no está en estado Oscuro y conserva una fuerza y un Ki fuera de lo común. ¿Porqué? No lo entiendo, al ser El Génesis la oscuridad tendría que debilitarle.

-¡Cachorro, no lo hagas! ¡Destruirás el hospital con tu mujer y tu hijo dentro!

Al escuchar eso, paró de luchar y su onda se desvaneció. Entonces Erión aprovechó el momento para contraatacar. Mas cuando su onda iba a impactar contra el cuerpo de El Génesis, esta se detuvo enfrente de él, haciéndose más pequeña hasta desintegrarse.

-¡¿Qué?! ¡¿Cómo lo ha hecho?! Está mejorando mucho, demasiado para gusto de La Pesadilla Eterna – murmuraba Erión aún sonriente.

-Troyana – dijo Stinger yendo hacia ella, en donde, al lado, se hallaban Khyl y Kanel.

-La has encontrado. Gracias, Kanel, te debo mucho. Pero, ¿dónde está...?

-S... Stinger – decía Troyana debilitada y sedada, agarrando a Stinger por el cuello de la camiseta.

-Algo me quiere decir pero está muy débil.

-Déjalo, yo se lo digo – irrumpió Kanel tocando las manos de Troyana, las cuales aflojó, cayendo desfallecida -. Cuando llegué ya se habían llevado a tu hijo. Lo siento mucho.

-Fox... – nombró impresionado.

¿Morirá Troyana? ¿Y Khyl? ¿Qué pasará con Erión? ¿Podrá Stinger evitar que experimenten con su hijo? Y lo que es peor, ¿evitará que le conviertan en el heredero de El Doctor o La Pesadilla Eterna? ¿Llegará Stinger a tiempo de salvar a todos?

No te pierda el Capítulo 60: Stinger corre al Palacio de Cristal. El rechazo de una declaración de amor.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida por la ley. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.