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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Viernes, 30 de Septiembre, 2005

Fox Stinger: GÉNESIS 5.0

Capítulo 64: El Libro Sagrado. Los Stigmas.

Ely recuperó al hijo de Stinger, quien luchaba contra Nero. Juan Pedro se enfrentó contra La Pesadilla Eterna, teniendo a Lilith agarrada por el cuello. La mató y contó los planes que tenía. Juan Pedro corrió a avisar a los demás. Nero fue absorbido por La Pesadilla quien resultó ser una mujer. Erión, de nuevo, parecía poseído por la voluntad del ente oscuro con intención de eliminar a Stinger ya que El Doctor estaba a punto de fusionar las biblias.

-¡¿Qué?! ¡¿La Pesadilla Eterna es una mujer?!

Pesadilla Eterna se dio la vuelta y caminó hacia Erión, pasando por su lado. Él no se movió pero ambos no mostraron ninguna emoción. Segundos después, Erión andó hasta ponerse enfrente de Stinger.

-Erión, no – suplicaba extasiado -. Tienes que reaccionar. Somos amigos. Puede que hayas salido de esa pesadilla pero sé que tú no eres malo, fuiste creado con un propósito y no es obedecerla, no es hacer el mal. No fuiste creado para protegerme, Erión, fuiste formado de los sueños de El Creador para proteger a todos de las pesadillas. ¿Quién mejor que tú, una persona nacida de La Pesadilla Eterna para comprender todo esto? Naciste de un sueño de Mario.

Erión se quedó contrariado por unos segundos.

-Es inútil. No intentes convencerme. Tú y yo nunca podremos ser amigos. Yo soy un Ser Oscuro, soy muy diferente a vosotros.

-Eso es un prejuicio tonto. Por favor, no quiero luchar contra ti pero si estás decidido solamente me defenderé. En cambio si el mundo corre peligro no dudaré en noquearte.

Al mismo tiempo, La Pesadilla se acercaba a El Doctor.

-¿Por qué has matado a Nero? – inquirió El Doctor.

-Hago lo que me da la gana, después de todo Nero era creación mía.

-¿Qué le has hecho a Lilith?

-¿A qué viene esa pregunta?

-¿Te crees que soy idiota? Démonah tiene al hijo de Stinger cuando era Lilith quien estaba a cargo de cuidarlo.

-No, no creo que seas idiota. Fue esa humana quien la mató para quitarle el crío. No pierdas más el tiempo en sandeces, la alineación se completará en un minuto. Prepárate.

La Pesadilla Eterna le dio la espalda, viéndose a El Doctor detrás y desenfocado mientras ésta sonreía.

Stinger se defendía de los ataques de su amigo. Mientras tanto, El Doctor se preparaba para la fusión de las biblias.

-Qué extraño – cavilaba Stinger -. Percibo que no se emplea a fondo.

-¿Qué, Stinger? – pronunció con seriedad -. ¿Te das por vencido?

-No entiendo a lo que estás jugando pero mientras me quede un hálito de vida, jamás.

-Así se habla. ¡Pues lucha!

El Doctor bajó una palanca de una columna, activando un pedestal con las biblias apoyadas en un atril. Se subió al pedestal e inmediatamente fue ascendiendo hasta el techo, en forma de cúpula, que se abrió por la mitad.

-¡Stinger! – gritó Ely con gran fuerza -. ¡El Doctor va a fusionar las biblias!

-¡Mierda! ¡Erión, no podemos permitir la combinación de las biblias!

Erión le atizó de tal manera que le acalló.

-¿Qué hago? Soy un ente nacido de la oscuridad. ¿Cuál es mi misión? ¿Con qué motivo fui creado? – se cuestionaba Erión muy confuso.

-No tienes por qué plantearte tales cuestiones – le decía La Pesadilla por telepatía -. Tú eres mi hijo y Mario no lo podrá cambiar.

-¿Quién es verdaderamente mi creador? ¿A quién debo servir?

-Yo te creé, naciste de mi ser, eres el que, tarde o temprano, me sucederá en mi reinado.

-No sé, recuerdo haber escuchado que El Creador me había formado para proteger a Stinger, ¿o lo soñé?

-No te comportes como un humano, tu destino está ligado al mío. Tu deber como Príncipe de Las Pesadillas es matar a Stinger para poder reinar sobre el Mundo Real.

-Sí, he de matar a Stinger a su prole y...

-¡No! Su hijo es vital para nuestra existencia.

-No entiendo.

-Obedece, hijo mío - decía con voz dulce y cálida -. Está escrito y lo escrito no se puede cambiar.

Stinger apenas podía incorporarse.

-Mi destino está escrito desde hace mucho tiempo... Madre.

-Por fin, empezaba a ser un incordio – pensaba en murmullo La Pesadilla.

Mirando al techo, Erión observó que El Doctor estaba en la cima, en el exterior, preparado para fusionar las biblias. Rápidamente voló para evitarlo pero La Pesadilla se interpuso.

-Mala decisión, hijo mío. ¿Qué ha hecho Mario contigo?

-¿El Creador? ¿Por qué le nombras con tanta familiaridad?

-Existe una conexión.

-Aclárame – exigió -. ¿A qué te refieres cuando has dicho qué ha hecho Mario conmigo?

-Pensé que al nacer de mí serías puro pero él te ha corrompido el corazón con sentimientos buenos, puros y verdaderos que el mundo no se merece pues los mata día a día.

-Stinger cree en las personas.

-Es necio, como tú. ¿Qué se puede esperar de un sueño creado por un chico? ¿No tendrá la misma forma de pensar que su creador?

Tras decir esto, le cogió del cuello con una sola mano. El grosor de las venas de su cara,las de La Pesadilla, aumentaban, al igual que su brillo.

-Ya llega el poder. Lo noto.

Erión se iluminaba de color blanco y la luz pasaba de su cuerpo al cuerpo de su madre a través del brazo.

-Todos los Seres Oscuros poseen luz y los Seres de Luz, Oscuridad. Sólo es necesario potenciar su lado oscuro. Lo siento hijo pero aquí no hay cabida para los sentimientos.

Cuando hubo absorbido toda su energía, dejó caer el cuerpo de Erión.

-Erión – contempló Stinger cómo caía precipitadamente -. ¿Cómo es posible? No tengo fuerzas para caminar. Tanto entrenamiento no ha servido para nada. A pesar de haber mejorado sigo siendo el mismo inútil desvalido.

-Eso es, muchacho, continua pensando así. Tu preocupación, tu temor, tu pesimismo... Dame más poder – codiciaba La Pesadilla.

Por otro lado, El Doctor llevaba a cabo su más ansiado plan. Pese a que estaba despejado, el entorno se apreciaba oscurecido, surgiendo rayos y lluvia. Los planetas se alienaban con prontitud. La Biblia de La Luz y La Biblia Oscura flotaban en el aire dando vueltas y desprendiendo una tenue luz. La Biblia Oscura, una luz blanca y la de La Luz, negra. De improviso, se presentó Juan Pedro que llegaba agotado por la carrera.

-Sssss..., Sting..., er – intentaba pronunciar a ritmo de jadeos -. El plan de La..., Pesadilla está..., en..., marcha.

-¿Qué quieres decir? Toma aliento y explícate – requirió Ely.

Juan Pedro examinaba todo lo que acontecía.

-Oh, no. La predicción de La Pesadilla Eterna se está cumpliendo – pensaba para sí al tiempo que tomaba aire -. Ya ha matado a Nero – dijo sobrecogido -. Cuando el Doctor obtenga El Libro Sagrado se apoderará de su cuerpo con sus poderes. Nos matará y un segundo antes de que se deshaga la alineación, le robará a El Oráculo todo su poder y a partir de ahí... – finalizó diciéndoles.

-¿De qué estás hablando? – preguntó Stinger.

-Espero que si hay algo escrito en las biblias sea a nuestro favor – pensó Juan en voz alta.

Por su parte, El Doctor procedió a fusionar las biblias. Éstas se abrieron por la mitad. En sus páginas había letras de color de plata que brillaron con gran intensidad. Los planetas se alinearon por fin. Dos rayos de luz, uno blanco para La Biblia Oscura y uno negro para la de La Luz, las atravesaron. Los rayos, al tiempo que las biblias, iban juntándose paulatinamente hasta que formaron un único libro. Lo envolvía una esfera de energía blanca con el borde negro, al tiempo que daba vueltas. Aparecieron pequeños rayos para dar lugar a una explosión expansiva que llenó todo el mundo. El Libro Sagrado levitaba sin protección alguna. De súbito, surgió La Pesadilla Eterna a su lado, rompiendo el techo. Tanto ella como El Doctor se quedaron mirándose por unos segundos. En ese momento todo sucedió con lentitud. Después, La Pesadilla se trasladó al lado de El Doctor, estando de lado y unos centímetros más adelantada, y, con el brazo flexionado y le puño cerrado, le golpeó cayéndose al vacío.

-Infeliz, el Libro Sagrado es mío – dijo con lujuria, trazando una exagerada sonrisa e iluminándosele los ojos del mismo modo.

El libro continuaba flotando sobre nada, cerrado. La Pesadilla fue a abrirlo pero la dio una potente descarga eléctrica. Seguidamente, en la pasta del libro se comenzó a dibujar unas líneas extrañas, no obstante, familiares. Era El Stigma. Sin embargo, cuando terminó de trazarse El Stigma Blanco, justo en el reverso, se trazaba El Stigma Negro. Al acabar, un fortísimo viento irrumpió alejando a La Pesadilla.

-¡Qué magnífico poder! - decía impresionado -. Me toca mover ficha.

-Maldita sea, La Pesadilla se va a hacer con el poder del libro – observaba Stinger impotente -. Y yo sin poder evitarlo.

Por sorpresa, del libro salió un delgado rayo que aterrizó en la frente de Stinger. Permaneció paralizado mientras que sus amigos y La Pesadilla no salían de su asombro por lo que estaban presenciando. Los ojos de Stinger se volvieron de un azul tan intenso que iluminaba la estancia. El estigma de su frente brillaba con una potencia soberbia. El cabello le brillaba como la plata y cada pelo se elevaba. Alrededor de él se formó un aura blanca muy violenta, expulsando a todo aquel que estuviese cerca. La Pesadilla, al ver esto desde las alturas, se volteó al libro, preparada para abrirlo, en cambio, éste se abrió solo, escribiendo unas letras irreconocibles pero lo que sí distinguió fue un nombre.

-¿Quién...?

Inmediatamente sus ojos se abrieron como platos y su vista se enfocó al bebé que tenía Ely entre sus brazos.

No te pierdas el Capítulo 65: La esperanza que se desvanece.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida por la ley. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.