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No soy Beatriz de Mesina... Pero puedo ser tan ácida y corrosiva como ella. Y si no, que se lo pregunten a Wayfarer... Pero, como casi siempre, todo es mucho ruido y pocas nueces.

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Beatriz de Mesina/Female/21-25. Vive en Spain/Madrid/Móstoles/Hospital, habla Spanish. Pasa 20% del día contectado/a. Usa una conexión de Fast (128k-512k). Y le gusta Baile/Cine.
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Viernes, 21 de Octubre, 2005

Fox Stinger: GÉNESIS 5.0

Capítulo 67: La muerte de los sueños. Adiós, amigos.

La Pesadilla Eterna absorbió la energía de El Doctor, el cual, se evaporó paulatinamente. Stinger combatió con todas sus fuerzas, sin embargo, el envoltorio de La Pesadilla se descompuso y cambió a su forma original. El Palacio de Cristal se desmoronó con Alexei en su interior. El enemigo escapó volando y Stinger pegó un salto. El combate fue encarnizado. Erión sacó un aparato para meter al hijo de Stinger y enviarle a un sitio seguro. Después fueron a ayudar a éste que, pese a que había aumentado su potencial, ya no podía con su alma, estaba exhausto.

-Descansa, Stinger, déjanos vencer a esta tía asquerosa – dijo Ely.

-No, voy a dar todo de mí.

-¡¿Qué idioteces dices?! ¡Si ni a duras penas puedes sostenerte! – le echó la bronca Juan Pedro.

-Lo tengo decidido.

-Cabezota. Haz lo que te dé la gana – refunfuñó enfadado.

La mujer oscura no les permitió ni un segundo de tregua. Un golpe tras otro, ataques energéticos, desplazamientos veloces... No tuvieron ninguna oportunidad de rozarla.

-No podemos continuar así, hay que planear algo rápido para encontrar su punto débil – aconsejó Juan Pedro.

-No os molestéis. No tengo punto débil.

-Ya, voy yo y me lo creo – ironizó Ely.

Del vientre de La Pesadilla, salió un par de tentáculos y uno de ellos atrapó a Ely. Al tiempo que luchaba con los demás y utilizaba su otro tentáculo, zarandeaba a Ely contra el piso, con algunos cristales, una y otra vez.

-¡¡¡Elyyyyyyyyyy!!! – gritó Juan a voz en cuello.

Se transformó para rescatar a Ely pero cuando fue a hacerlo La Pesadilla le apretó el pecho, reventándola la caja torácica y parte de las costillas. Luego la lanzó contra Juan Pedro quien detuvo el impacto contra el suelo.

-Ely. No – dijo Juan Pedro casi yéndosele la voz, examinando cada rasgo de su rostro.

Sus ojos negros dejaban brotar las lágrimas de sufrimiento. Le embriagó un sentimiento de odio y rabia. Dejó el cuerpo tumbado. Stinger fue, como pudo, junto a Ely sin poder evitar llorar. Puso las manos sobre ella pero estaba tan debilitado que no pudo curarla.

-Ahora no. No tengo energía para salvarla.

-No insistas, está reventada por dentro – dijo Erión con la voz notablemente triste, en cambio, su semblante era frío.

-Si hubiese sido más fuerte podría haberla salvado – se reprochaba Stinger.

-No es culpa tuya, amigo. Era mi amor, debí protegerla a toda costa – se echó la culpa Juan Pedro -. Yo tenía que haber sido más fuerte y haber estado más pendiente de ella.

-Ooooh, me vais hacer llorar. Si ese cuerpo es un sueño - se burlaba La Pesadilla.

-¡Era un ser vivo! Es la mujer que amo. Me las pagarás.

-Eres muy osado. Haré que te reúnas con ella.

Juan Pedro, con toda su furia y al concentrar su energía, hizo un surco en el suelo. Sus ojos se pusieron negros completamente, su aura le rodeaba cual llama de color blanco e irradiaba de forma inusual. Sus músculos aumentaron de tamaño, notándosele las venas. Sin tardanza, fue directamente a por la asesina. Fue tan rápido que la pilló por sorpresa, pudiéndola dañar considerablemente. Proyectó toda su ira, concentrada en una inmensa bola de color rojo de la que saltaban agresivos rayos. La Pesadilla Eterna lo estaba pasando realmente mal. Ésta intentó anularla con las manos, no obstante, Juan Pedro, no conforme con el resultado, convocó otra gran bola de fuego parecida a la anterior, combinándose con ésta. Al final, la malvada no pudo contenerla y se la tragó. Explotó seguido de una extensa nube de humo.

-¿Lo he logrado? Lo he logrado, Ely – dijo Juan exhausto y rendido.

-¡Qué bien! ¡Has estado genial! – gritó Stinger.

Juan Pedro se dio la vuelta. Caminaba, con lentitud y tambaleándose, hacia sus amigos. El humo había desaparecido dejando una neblina oscura que, habiendo estado dispersada, se condensó. En cuestión de segundos regresó La Pesadilla. No titubeó en atacar a Juan Pedro, que se hallaba de espaldas, con sus tentáculos. Los ojos de Juan tornaron a la normalidad. Su cara mostraba dolor, sufrimiento, agonía. Stinger gritaba no, pero no se le oía. Juan vomitó mucha cantidad de sangre. Aún así no cesaba en su empeño de estar junto a Ely. Al caminar, recordaba los momentos que había pasado con sus amigos, las aventuras y peligros. El tiempo para él iba despacio a rememorar su primer encuentro con Ely, sus discusiones, sus bromas, los últimos días. Al llegar al lado de su amada, se desplomó al suelo y la cogió de la mano.

-Juan Pedro...

-Ely. Sigues viva.

-No podía irme sin antes decirte lo mucho que te quiero. Desde el principio, desde nuestro encuentro en la fortaleza me gustaste. Hubo un tiempo que estuve confundida pero supe que eras tú al que amaba. He tenido los días más felices de toda mi vida a vuestro lado, a tu lado. Aunque muera quedará escrito el amor que siento por ti. Recordaré esos fragmentos como tesoros que por mucho tiempo han estado escondidos para mí – hablaba Ely al tiempo que lágrimas resbalaban por su cara -. Me arrepiento de no habértelo confesado antes, nos hubiésemos amado sin reservas – decía agonizante.

-De siempre he sabido que tu amor era para mí. Yo me hacía el tonto porque no quería presionarte. Quería que estuvieses segura de lo que sentías, anhelaba poder disfrutar de nosotros a plenitud cuando pasara todo esto pero me temo que no va a ser posible. Te amo, Ely – dijo tiernamente, apretándole con fuerza la mano -. ¿Quieres estar conmigo para siempre? – y murió.

-¿Juan? – Ely, al no tener contestación, lloró aún más -. Sí, eternamente – dijo después de toser y expiró.

Cerca de ellos, esperaban Erión y Stinger. Éste lloraba desconsoladamente. Al no escucharles, se volteó y fue hacia ellos.

-Juan Pedro. Ely – lloraba el joven profusamente.

-Qué dramático. Qué trágico – se mofaba la desalmada.

Stinger se agachó y les tocó sin creerse que estuvieran muertos. Les abrazó. Los cuerpos de sus amigos se difuminaron hasta que se extinguieron.

-Os echaré de menos. Os quiero. Nunca os olvidaré. Adiós amigos.

-Qué conmovedor, me están entrando ganas de llorar a mí también – decía con sarcasmo y actuando, haciendo que lloraba -. Snif, snif.

De improviso, Erión se alzó contra el ser que le había dado la vida.

-Hijo, ¿cómo puedes intentar hacerme daño? Soy tu madre.

-No me llames así, tú no eres mi madre, eres un monstruo.

-Comprobado queda de qué parte estás. No tendré remordimientos al matarte.

-¿Los has tenido alguna vez?

Así pues, traspasó el pecho de Erión con uno de los tentáculos y lo lanzó lejos de allí.

-Uno menos. Ahora quedamos tú y yo, solos. Percibo tus oscuros sentimientos, tu odio, tu inseguridad, tu miedo. Eso te debilita y a mí me hace más omnipotente.

-Estoy harto de ti. Eres una asesina, cruel, traicionera, cobarde, eres..., eres...

-Sí, sí, sí, eres un pesado. Terminemos ya, ¿quieres?

Se dispuso a finiquitarle cuando Stinger la sorprendió. Éste se estiró y, alzando la vista, chilló con fuerza. La tierra tembló.

-¿Qué está haciendo? – se preguntó la malvada mirando a su alrededor.

Stinger sufrió una metamorfosis. El Stigma blanco, en esta ocasión, estaba perfilado por gruesas líneas negras. Relumbraba con tal magnitud que se podía ver a cientos de kilómetros. El pelo se le puso de punta y brillaba más intenso que la plata. Sus azules ojos helaban a La Pesadilla pues eran tan penetrantes que las nubes se abrieron, surgiendo la luz.

-¡¡¡Noooooooo!!! ¡La luz! No puedo creerlo. ¿Es El Guerrero de La Luz? ¿El protector de los sueños, aquél del que hablaba El Doctor? – cuestionaba llena de temor.

No te pierda el Capítulo 68: El final de un sueño. El principio de uno nuevo.

Continuará...

Esta historia está registrada y protegida por la ley. Es un relato original creado por Fox Stinger(M.N.Z.)

Nota: Si alguna palabra no es comprendida por el lector, visite el sitio web de la Real Academia de la Lengua Española.